A QUEMARROPA

Julio Valdeón

Periodista


Los principios olvidados de Ciudadanos

11/10/2020

Ciudadanos no sabe bien si es ya paloma o pichón. Si apoya al PP en Castilla y León. Si lo ataca en Madrid. Si censura a Pedro Sánchez. O si consiente sus caprichos cesaristas en nombre de la gobernabilidad. Si persiste en su radical oposición al nacionalismo. O si celebra y vota a favor del llamado «plan de normalización lingüística» en Gijón. Ciudadanos nació para apuntar las mayorías del centro derecha y el centro izquierda. Para segar hiedra xenófoba en las taifas. Para posibilitar gobiernos fuertes en Madrid. Para tronchar las patrañas asamblearias y disipar los mejunjes identitarios. No para desfilar el 8 de marzo del brazo de las feministas anticapitalistas y otras monjas anti demoliberales. Ni para saludar con grandes aplausos cositas tan fascistas como la «normalización lingüística». O delirios tan estrepitosos como el empeño de otorgar privilegios a determinados territorios y de conceder derechos a las lenguas. Esas señas de identidad en la mente apolillada y antigua de los retrógrados. Lo penúltimo de Ciudadanos ha consistido en atacar las políticas adoptadas en la Comunidad de Madrid. Que considera inconsistentes con las adoptadas en Castilla y León. Yo entiendo que los políticos operen frente al rival. Incluso si comparten gobierno. Asumo incluso que toca confrontar al sanchismo con sus obscenas contradicciones. Y exigir que rompa la baraja con sus socios nacionalistas. Si es que aspira a recaudar apoyos más allá de los carlistas. Pero no la deslealtad con Ayuso. Por más que la presidenta de la Comunidad de Madrid haya malbaratado buena parte del caudal político acumulado durante los primeros meses de pandemia. Por mucho que pecase de una atroz bisoñez frente a las celadas de los jemeres monclovitas. Pero Ciudadanos causa una impresión letal de oportunista. De fullero que arrasa y trafica sin escrúpulos con sus principios rectores y a cambio de ventajas circunstanciales y cálculo electoral. Si es que en Ciudadanos todavía queda alguien que recuerde cuáles eran esos principios.