CARTA DEL DIRECTOR

Óscar Gálvez


A ganarse los votos

El próximo 10 de noviembre el Parlamento español tendrá nueva composición. Iremos a las urnas por segunda vez en siete meses para elegir a los diputados que deberán investir al próximo presidente del Gobierno. No se sabe realmente si esta nueva cita será definitiva, pero en el caso de que así sea –y sin duda es lo deseable– lo único cierto es que habremos perdido casi medio año, dado que el acuerdo de investidura que se vaya a alcanzar bien pudo haberse producido en verano. Si los institutos demoscópicos están en lo cierto, la división del tablero en bloques ideológicos será muy similar a la que depararon las urnas el 28 de abril, por lo que quien aspire a formar Gobierno tendrá que transitar caminos ya explorados. La única excepción a lo que ya pudo ser y no fue –pero no es la que reflejan las encuestas– vendría por la vía de una victoria del PP, que abriría nuevos escenarios y que podría recordar a momentos ya vividos después de que, no hace muchos días, el presidente en funciones y candidato del PSOE, Pedro Sánchez, pidiese la abstención de quienes pierdan para permitir al ganador la formación de Gobierno. Por el momento, si hubiera que explorar la vía de la gran coalición, no parece que fuera Pablo Casado el candidato que la liderase.
Valladolid aportará nueve parlamentarios entre los cinco del Congreso de los Diputados y los cuatro del Senado. Respecto a las candidaturas del 28 de abril, de la que resultó ganadora la lista del PSOE con dos diputados y tres senadores, apenas hay cambios, aunque sí uno significativo: la lista del PP ya no la encabeza la exministra de Agricultura Isabel Tejerina sino el alcalde de Villalón, José Antonio Alonso, en una designación que algunos interpretan como el comienzo de algo más que un ciclo en la carrera de San Jerónimo. Esta segunda contienda electoral en busca de Gobierno para España también supone la entrada en las listas del PP de la exconcejala Mercedes Cantalapiedra, una de las personas más ligadas al exalcalde Francisco Javier León de la Riva, que había sido apartada de la primera línea política en los últimos años. Y de la segunda, y de la tercera… Como a nivel nacional, parece que Pablo Casado también en Valladolid ha optado por recurrir a figuras del pasado que dieron buen resultado para preparar el futuro. 
El resultado del 10-N es una incógnita, pero lo es sobre todo porque juegan todavía muchos factores que pueden influir en la intención de voto de los ciudadanos. Cataluña es uno de ellos. Desgraciadamente, en esta campaña apenas van a colarse entre los ciudadanos aspectos de los programas electorales que atañan a sus vidas, a su día a día en cualquier municipio de la provincia. En absoluto quiere decir que lo que ocurra en Cataluña no afecte a los vallisoletanos, pero no es lo principal. Afectan problemas como el paro, la financiación de servicios, el impulso a infraestructuras pendientes, pero también Cataluña, porque si en un mundo globalizado nadie resulta ajeno a lo que ocurre a 10.000 kilómetros, aún menos si es a 700 y, además, forma parte de la misma nación. Y si en los próximos días vuelve la agitación en Barcelona y en otras ciudades, también puede influir en el voto en Valladolid. Por supuesto. Eso sí, no será tan determinante como en las provincias en las que el número de escaños en juego es mayor.
La incógnita del resultado la hace todavía mayor el hecho de que un buen número de ciudadanos con derecho a voto esté cabreado. Sí, tal cual. Lo dice la macro encuesta que el CIS difundió a principios de esta semana, en la que se podía comprobar que la razón por la que un 35% de los ciudadanos de Castilla y León que declaraban estar seguros de que no irían a votar o que posiblemente no lo hicieran era, lisa y llanamente, porque estaban hartos. Literal. Y otro 29% porque se muestra en desacuerdo con la repetición de las elecciones. De alguna manera ambas tienen el mismo origen y suman casi dos tercios de los que tienen claro que no irán a votar. El otro tercio se divide en causas varias ya menores. Sin embargo, la clave es qué harán los indecisos, los que posiblemente vayan a votar pero no saben qué papeleta escogerán. Según la estimación del CIS, la bolsa es mayor entre quienes dudan en votar a PP y Ciudadanos. Esa puede ser todavía la buena noticia para los naranjas para no dar por perdido el escaño que el CIS le quita de su casillero. Y que también hay un 5,6% de votantes que duda entre PSOE y Ciudadanos. De cómo se vayan fijando su criterio los indecisos dependerá sobre todo, el quinto escaño, que la macro encuesta otorga a Podemos y que tanto Ciudadanos como Vox quieren mantener. Del Senado, en las apuestas privadas gana el empate a dos entre socialistas y populares. Pero en cualquier caso, como dijo hace pocos días Sánchez en una entrevista, por el momento todos los candidatos tienen cero votos. Vayamos todos a llenar las urnas. Y cuanto más, mejor.