PLAZA MAYOR

Alfonso González Mozo

Periodista


Subirse al carro

Vaya por delante que hay que perdonárselo porque estamos en campaña y eso, para un político, viene a ser un vale todo. Como cuando paseamos nuestra barriguita por la playa sin los complejos del invierno. Como esas noches de copas en las que se baila ajeno al ridículo. Como una rabieta infantil en pos del último capricho. Como una discusión de tráfico, en la que nos parapetamos tras una ventanilla. Como una cena de empresa con la corbata en la cabeza. Sí, de esos días en los que vale todo.
Bueno, lo cierto es que el pasado lunes aún no estábamos en campaña, pero con esto de celebrar más elecciones que cumpleaños, la sensación es que vivimos en una sempiterna campaña electoral y podemos decir que lo del otro día a la puerta de la Comisaría de Policía de Parquesol fue un acto más de campaña para ese grupito de políticos que no dudó en subirse al carro de familiares y compañeros que acudieron al paseo Ciudad de la Habana a recibir al medio centenar de UIPs (agentes antidisturbios de la Unidad de Intervención Policial) que regresaban de Cataluña tras su participación en la Operación Ícaro, por los disturbios tras la sentencia del ‘Procés’.
El recibimiento fue organizado entre los sindicatos policiales, las familias, los amigos y compañeros... porque los antidisturbios no venían de un viaje de placer en la Costa de Barcelona, sino de superar unos días muy complicados, enfrentándose en las calles a grupos organizados de guerrilla urbana, con la idea de causar daño y elevar la respuesta policial; y el ruido mediático. Para algunos, lo de Cataluña ha sido lo peor que han vivido y seguro que lo último que se esperaban es que, al bajarse del furgón, tras un viaje eterno, allí estuvieran esperándoles estos advenedizos que ven en la Policía y Cataluña un filón para sus intereses electorales.
Las encuestas publicadas tras estallar el conflicto callejero dicen que el PSOEpierde votos y que los ganan PP y Vox, así que no se les ocurrió otra cosa que ir a por ellos, sin mucho escrúpulo, a la puerta de la mismísima Comisaría. Como queriendo decir ‘nosotros os apoyamos, no como Sánchez’, pero olvidando que, hace no tanto, algunos de ellos estuvieron en el Gobierno unos añitos y no se liaron a convocar nuevas oposiciones y subir sueldos para equipararles con esos Mossos con los que (esta vez sí) se han fajado codo con codo.



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