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Pedro Herrero

La voz del portavoz

Pedro Herrero

Portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Valladolid


La demagogia fiscal del PP

08/07/2022

Estamos en julio y los vecinos de Valladolid capital ya tienen una certeza para 2023. Sea cual sea la inflación, los impuestos municipales seguirán congelados por octavo año consecutivo. 
Al acabar este mandato los vallisoletanos se habrán beneficiado de la decisión del gobierno de Puente de eliminar la Tasa de Basuras que el PP impuso a traición. 80 millones de euros menos a los que hay que sumar otros 73 millones que los contribuyentes también se han ahorrado desde 2016 hasta el año pasado en bonificaciones fiscales. Suman 153.
A ellos hay que añadir los mayores gastos, puesto que el gobierno municipal, al llegar la pandemia y ante la pasividad de la Junta, no dudó en destinar 15 millones en ayudas directas a 6.000 autónomos y PYMES de la ciudad y conceder dos millones en subvenciones a las organizaciones empresariales. En total hacen 170. 
El caso es que, durante sus 20 años en el gobierno municipal, el PP, que ahora pide "bajar impuestos" jamás los bajó. Es más, los subió en la anterior crisis un 12%. Su política fiscal se basaba, atención, en aplicar al año siguiente una subida equivalente al IPC interanual de agosto, pero con trampas: si el indicador era negativo, congelaban los tributos... Bajarlos, nunca. Con el método del PP, el año que viene los impuestos municipales acumularían una subida del 17% en dos mandatos, en lugar de nada, como ocurre.
La bajada la pide desde la oposición Pilar del Olmo quien, durante los 18 años que fue consejera de Hacienda de la Junta de Castilla y León, multiplicó por 10 la deuda pública, liquidó todos sus presupuestos con déficit y, en efecto, también subió los impuestos. Como Rajoy, que hasta puso un impuesto al sol y cargó la factura eléctrica con un 33% de impuestos (hoy sólo el 6%). 
Durante cuatro años Del Olmo decidió imponer en Castilla y León el llamado 'céntimo sanitario'. Un recargo de 4,8 céntimos a cada litro de combustible, que luego fue declarado ilegal por el Tribunal de Justicia de la UE. Argumentó, desde el gobierno, que actuaba «con responsabilidad en un momento difícil en que se necesitaban recursos para mantener la calidad de los servicios públicos». 
Ahora, en la oposición, pide que se bajen porque, al parecer, el Ayuntamiento de Valladolid puede prescindir de la responsabilidad, no necesita recursos, ni afronta un momento difícil. Esta es la demagogia fiscal del PP que, ni de lejos, se acercó nunca a presentar un balance de gestión como el que puede presentar el gobierno municipal de Valladolid… ¡Con una pandemia y una crisis energética mediante!