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Jesús Quijano

UN MINUTO MIO

Jesús Quijano

Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid


Contagio universal

17/01/2022

No puedo por menos de manifestarme confuso y perturbado en medio de la evolución de esta ya sexta ola de la pandemia, en la que la confabulación entre ómicron, delta, y quién sabe si alguna variante más del virus, todavía innominada, nos anda apretando. Silban cerca las balas, dice un amigo mío. Y es cierto: cada vez vamos sintiendo más cerca el ruido; rara es ya la familia, o el grupo de amigos y conocidos, donde no haya contagio, donde algún miembro, o varios de ellos, no tenga síntomas, donde el contacto cercano no haya motivado cuarentenas y aislamientos, recurso frecuente al antígeno o al pcr, ingestión de paracetamol a destajo, o, en fin, cualquiera de esas situaciones que se nos han hecho tan conocidas.

Descrito el contexto, inmediatamente me alcanza el ánimo la confusión que decía al principio. Cada día oigo a representantes de instituciones muy cualificadas en el ámbito sanitario, o a científicos e investigadores a los que reconozco alto nivel profesional, manifestaciones respecto a la progresión de los contagios. Y vienen a decir, de distintas formas, que debemos ser conscientes de que, más tarde o más temprano, prácticamente todos experimentaremos el contagio. No sé bien si es una advertencia o un pronóstico, pero, sin ir más lejos, uno de estos días escuché a un portavoz de la Organización Mundial de la Salud afirmar que, próximamente, la mitad de los habitantes de la Unión Europea se habría contagiado.

Me quedé pensando. Si es así, no alcanzo a comprender bien el sentido de las medidas preventivas, quizá salvo en casos de alto riesgo, o de personas no vacunadas. Me pregunto, pues, si no sería mejor estrategia, dando por hecho que el contagio no descansará, y confiando en que los efectos sean leves, como afortunadamente está ocurriendo en la mayoría de los casos, rebajar un poco el nivel de obsesión, por supuesto sin abandonar las precauciones por si acaso.

Se echa de menos una palabra serena y fundada que nos ilumine al respecto. Y estaría bien que, si ya es constatable esa previsión de futuro, se aclarara un poco la estrategia a seguir para que todos ganáramos en tranquilidad. ¿No es cierto?