Óscar Gálvez

Periodista. Director editorial Castilla y León Promecal


Jaque mate a Ciudadanos

Las urnas reforzaron ayer el liderazgo de las dos principales fuerzas políticas de la Comunidad. De hecho, el Partido Popular de Alfonso Fernández Mañueco y el Partido Socialista de Luis Tudanca elevaron el peso del bipartidismo en casi siete puntos respecto a abril, aglutinando casi dos de cada tres votos emitidos. Es la mayor concentración de papeletas en apoyo a estos dos partidos desde que en 2015 irrumpieron Ciudadanos y Podemos en el escenario político autonómico, curiosamente ambos desaparecidos hoy de la lista de distribución de los 31 escaños que aporta Castilla y León al Congreso.
Los resultados de ayer pueden interpretarse como un espaldarazo a ambos líderes pese a que en las urnas de ayer no se dirimía el poder local ni el autonómico. Sin embargo, el papel de los barones territoriales tiene también en estos casos su importancia y ambos pueden presentar en Madrid un balance positivo que les afianza al frente de sus estructuras territoriales. Los resultados han sido ajustados, con victoria a los puntos del PP por un puñado de votos, que como ocurrió en abril ha sufrido la competencia en su espectro político, en este caso por Vox. Hace siete meses fue Ciudadanos el que le mermó su hegemonía y ayer fue Vox, confirmando las encuestas que dejaban al partido de Albert Rivera sin representación en Madrid por Castilla y León.
La incógnita de los próximos días, e incluso de meses, radica en cómo afectará el desplome de Ciudadanos a la política local y autonómica. Gobierna en coalición con el PP tanto en la Junta como en varias capitales, donde quedan todavía tres años y medio de mandato. Y aunque ayer no se votaba nada que vaya a modificar la representación en los ayuntamientos ni en las Cortes es poco menos que imposible que el varapalo del escrutinio de anoche no tenga efectos secundarios. De momento, en el horizonte se atisban periodos congresuales que dirimirán el poder orgánico, pero está por ver en qué medida afecta al institucional. En política la fuerza se mide en votos, y aunque ayer no se ponía en juicio ninguno de esos gobiernos de coalición, su debilidad en las urnas puede pasarles factura en las coaliciones, no porque se vayan a romper sino porque su capacidad para presionar puede quedar reducida. Solo les puede salvar que el miedo del PP a perder las mayorías sea aún más fuerte que el vértigo de Cs, pero  no es descartable que tarde o temprano los populares preparen su jugada de jaque mate.