Jesús Quijano

UN MINUTO MIO

Jesús Quijano

Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid


El riesgo era este

07/06/2021

Cuando el 9 de mayo pasado finalizó el estado de alarma y desaparecieron las reglas básicas estatales a las que debían sujetarse las medidas autonómicas, fueron muchas las opiniones que advirtieron de los riesgos previsibles de esa situación. Ya en todo el tiempo de vigencia de aquellas reglas básicas se produjeron disparidades notables, pues no eran, ni podían ser, tan estrictas como para no dejar cierto margen de adaptación por decisión propia de las Comunidades Autónomas. Pero había un marco al que atenerse y, cuando se produjeron desbordamientos claros de aquel marco estatal, los tribunales corrigieron los excesos. Bien lo sabemos por aquí a propósito de aquel particular asunto del horario del toque de queda.

El problema de ahora es que no hay ningún marco que cumpla esa función. De vez en cuando se reúne el Consejo Interterritorial de Sanidad, donde se encuentran el Ministerio y las Consejerías de Sanidad, y trata de acordar medidas. Pero de inmediato empiezan los desmarques, alegando precisamente que los acuerdos no tienen fuerza jurídica suficiente para vincular a todos, salvo que se adopten por unanimidad, lo que evidentemente no suele ocurrir cuando alguien no va a estar de acuerdo ya de antemano. El Ministerio defiende que esos acuerdos constituyen un mínimo de restricciones que las Comunidades Autónomos pueden endurecer, pero no rebajar, y éstas, o varias de ellas, defienden lo otro, que no les vinculan si no las aceptan.

Y así estamos: en la última reunión se acordaron por mayoría restricciones en hostelería y ocio, en horario nocturno, en límite de personas, etc., y, al menos, Madrid, Andalucía y el País Vasco anunciaron de inmediato que no las aplicarían. Casi a la vez, el Tribunal Supremo sentenciaba que la legislación sanitaria vigente no ampara ciertas restricciones autonómicas, a propósito de las medidas de toque de queda nocturno y límites en reuniones que se estaban aplicando en las Islas Baleares. Y, en medio de todo ello, el Reino Unido comunica que España sigue en la “lista roja” (más bien negra) de países a los que no se debe viajar.

Los riesgos eran éstos; y no está nada claro que vayan a poder evitarse de este modo.



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