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Pablo Álvarez

ZARANDAJAS

Pablo Álvarez

Periodista


Los cerdos y el selfie

17/09/2021

Una granja de 4.200 cerdos asedia al histórico castillo soriano de Gormaz. El titular –leído en un periódico de tirada nacional en un lugar muy destacado de su web– consiguió llamar mi interés. Pensé: a ver a quién se le ha ocurrido hacer una cochinera adosada al castillo o, aún peor, dentro de la histórica fortaleza. Pero cuál fue mi sorpresa al descubrir que el proyecto se encontraba a dos kilómetros y que el problema era que afeaba el paisaje. O lo que es lo mismo, que podía fastidiar los selfies desde la puerta califal. ¡Y además huelen mal! Lo que faltaba.
¿A cuántos kilómetros tiene que estar una granja de cerdos de un castillo para no considerarla un asedio?
Tras el proyecto hay unos empresarios (identifican a uno de ellos, de 38 años) que han decidido jugarse sus cuartos para poner en marcha un proyecto agroindustrial en lo que ahora se ha venido a llamar España Vaciada y que hasta hace no mucho era simplemente un pueblo. Crearán «solo», dicen, dos puestos de trabajo.
Claro que a todos nos gustaría tener en nuestro pueblo un Silicon Valley o la Ciudad Financiera del Santander o del BBVA, con miles de empleos cualificados y bien pagados... pero ese tipo de proyectos busca grandes urbes, buenas comunicaciones y, sobre todo buenas telecomunicaciones. Justo lo que falta en nuestros pueblos.
Seguro que se pueden buscar soluciones para sacar adelante un proyecto similar que no nos estropee el selfie desde lo alto de la fortaleza. ¡Será por terreno! Ancha es Castilla, ¿no? Eso sí con las condiciones para garantizar su viabilidad: accesos, electricidad, agua... Lo básico. Faltan cabezas que busquen soluciones. La Administración sólo te dice sí o no. La ley manda, faltaría más. Lo que ocurre es que cuando es que nones, debería haber alguien que busque alternativas para que los proyectos que generan dos, diez, o cien puestos de trabajo, puedan salir adelante en unas condiciones beneficiosas para todas las partes. Lo que se llama un win-win. Todos ganan. Nos hacemos la foto chula y nos comemos los torreznos. ¿Por qué no?
Nuestros pueblos no se pueden permitir el lujo de perder ni un proyecto que genere empleo. Aunque “solo” sean dos porqueros. Los proyectos agroindustriales son, a día de hoy, los únicos capaces de fijar población en el medio rural. Los pueblos tienen sentido cuando tienen vida y tienen vida cuando hay trabajo. Es muy bonito ir de visita. De viernes tarde a domingo a mediodía o pasar allí el verano. El mérito lo tienen los que están allí todo el año.