ENTRE HOY Y MAÑANA

Juan Manuel Pérez

Periodista


Menuda tortura

01/05/2021

Y no me refiero al docudrama sobre Rociíto. Ni a los quince primeros minutos del partido contra el Chelsea. Hablo de la campaña electoral madrileña. Ya saben, la de los sobres con balas, las navajas, las pedradas y los desprecios al rival. Esa en la que había convocados unos cuantos debates entre candidatos que al final se quedaron en uno. Pues a esa campaña le quedan dos días y una jornada de reflexión. Nadie está en condiciones de garantizar por tanto que los partidos no tengan tiempo suficiente para sacarse de la manga cualquier otra marrullería, que para eso tienen una legión de asesores y paniaguados.

Es iluso creer que a partir del miércoles los políticos van a tener un arrebato de sensatez y se dedicarán a buscar un poco de decencia entre los escombros de la convivencia. Hay nuevas urnas en el horizonte y lo que hemos sufrido estas dos últimas semanas en una comunidad autónoma, por muy madrileña que sea, se quedará en ejercicios espirituales ante lo que puede ocurrir en las próximas elecciones generales.

Todo lo que ha ocurrido en la campaña ha sido penoso. Y deja en mal lugar a algunos candidatos que no necesitaban del fango para afianzar una carrera profesional. El caso de Ángel Gabilondo es el más elocuente. Un exministro de Educación, que estuvo a un minuto de lograr un pacto educativo, con una carrera intelectual irreprochable, que presumía de soso, serio y formal, pero que al final también ha derivado en pirómano.

El martes votan los gatos. De lo que salga de las urnas depende el futuro de la política patria. Los ganadores verán consolidados sus proyectos y los derrotados echarán la culpa al empedrado. A partir de ese momento buscarán nuevas estratagemas y argumentarios con los que eludir responsabilidades y no les importará seguir destruyendo puentes y despreciando consensos.