PLAZA MAYOR

Maite Rodríguez Iglesias

Periodista


Héroes y fariseos

18/04/2020

Estos días se repite como una letanía que crisis como la que vivimos, generada por la pandemia del Covid-19, suelen sacar lo mejor de las personas. Sin duda es así. Son muchos los que desde el principio se comportan como héroes y luchan hasta la extenuación, en muchos casos, para que todos podamos salir de esta con las menos cicatrices posibles. Además de dedicarles los aplausos de las ocho, deberíamos mostrarles nuestros agradecimiento individualmente porque todos podemos poner nombre y apellidos a varios de ellos. En este caso, este artículo es un reconocimiento a Mercedes, enfermera de la UCI del Río Hortega. Ella, Bea o el resto de sus compañeros, trabajan jornadas maratonianas de más de 12 horas diarias para intentar salvar a los enfermos de coronavirus que llenan las camas de cuidados intensivos. No se siente una heroína porque entiende que está realizando su trabajo. Quizás por eso, por su cabeza no pasa reclamar ni pagas extras ni gratificaciones, pero sí la necesidad de los equipos de protección para los sanitarios -que algunos acapararon inicialmente y que las administraciones consiguen a cuentagotas-. Aunque lo que más le preocupa es que seamos responsables, que cumplamos el confinamiento, que no busquemos excusas para salir y exponernos y hacerlo con los demás, innecesariamente. Porque cada uno de los que tienta irresponsablemente su suerte puede iniciar una reacción en cadena, que acabe afectando a los sanitarios que después deberán cuidarle, además de ocupar una plaza hospitalaria en un momento de saturación del sistema. Estos comportamientos censurables evidencian que esta crisis también puede sacar lo peor de las personas. El egoísmo, el individualismo extremo y el fariseísmo no son las recetas más recomendables para salir de esta emergencia, pero algunas personas tienen un miopía social aguda, y no son capaces de ver más allá de sus narices. Y no debemos permitir los mensajes y las presiones para que sanitarios, trabajadores de supermercados o cualquiera que esté trabajando para que los demás estemos cómodamente en casa, bien surtidos y seguros, abandonen la suya. Hay que evidenciar su bajeza moral y su torpeza intelectual. Mercedes, igual que el resto de héroes, no se lo merece. Su máxima aspiración es salvar vidas, incluso exponiendo la suya, y poder abrazar lo más pronto posible a su familia y amigos para mitigar los sinsabores de su lucha.