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Belén Viloria

TITULARES DEL FUTURO

Belén Viloria


Más madera

23/07/2022

80.000 de las ya cerca de 200.000 hectáreas quemadas en España en lo que va de año según EFFIS El Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales han coincidido con los episodios de temperaturas extremas, superan todo lo que se quemó en 2021 y en sólo los 6 primeros meses del año superan la cifra récord del 2012.
La falta de limpieza y situación de los pastos, pinares, montes y matorrales es una de las razones por las que la expansión de los incendios está resultando tan rápida, virulenta y tan difícil de controlar. Como dicen los expertos «los incendios se apagan en invierno».
Castilla y León es la segunda región europea con mayor potencial forestal, más de 5.000 montes que representan dos tercios del territorio de la CCAA. En la provincia de Valladolid tenemos 165.000 hectáreas forestales de las que, el 81% son monte arbolado llenos de Pinares de pino piñonero (Pinus pinea), Encinares (Quercus ilex) y Pinares de Pinus pinaster, que suman casi el 70% de la superficie arbolada y el 71% de las existencias maderables de la provincia.
Sin embargo, paradójicamente a pesar de tener esta riqueza, hoy especialmente valorada en la creación de entornos, energía y arquitectura sostenibles entre otros, se ve obligada a importarla ante las innumerables dificultades normativas e impedimentos legales que sus vecinos encuentran para poder gestionar esta riqueza local.
Muchos de los agentes económicos, medioambientales y sociales llevan años pidiendo una adecuada gestión de los montes, lo que implicaría limpieza y salud de los mismos con la consecuente mayor disponibilidad de recursos naturales y sostenibles, como la madera, empleabilidad y fijación de población en zonas clave.
Por otro lado, en España hay 2 millones de hectáreas sin dueño. Una herencia del siglo XIX que impide el desarrollo del 6% de la superficie forestal española (el equivalente a Cantabria, País Vasco y La Rioja juntas) que tiene su origen en las desamortizaciones llevadas a cabo principalmente por Mendizábal y Madoz, por las que el Estado expropió los terrenos en poder de la Iglesia, nobleza o ayuntamientos, y los sacó a subasta pública. La mayoría de las propiedades pequeñas fueron compradas por los propios habitantes de las localidades más próximas convirtiéndose en tierras cotitularizadas "montes de socios" en régimen de proindiviso. Y así siguen más de 170 años después. 
En nuestra Comunidad, de los 5 millones de hectáreas de bosque con las que contamos, el 54% es público y el resto está en manos de particulares. Entre ellos, más de 700.000 titulares con menos de 5 hectáreas que se reparten cerca de 700.000 hectáreas de montes.
Muchos de los propietarios actuales ni saben que lo son, los descendientes de otros muchos ya ni viven en la zona, y la ausencia de un marco legal específico para estos montes dificulta las posibilidades de saneamiento, aprovechamiento maderedo y económico, estando además la mayor parte en una situación de abandono con el consecuente elevado riesgo plagas o incendios.
Pedro Medrano, ingeniero de montes soriano, promovió y logró, la adopción de una enmienda a la ley forestal que facilita la gestión de áreas forestales de propiedad colectiva a través de la creación de una nueva figura jurídica, las Juntas Gestoras, que permiten gestionar esos montes con un mínimo de once copropietarios en nombre de todos los propietarios del terreno. De esa manera los beneficios y el valor es incalculable: se limpian, gestionan y aprovechan bosques "abandonados" al revincularlos a personas y comunidades que lo convierten en una fuente de riqueza cultural y natural; principalmente por la obtención y aprovechamiento de madera, mayor actividad ganadera, turismo de naturaleza, apicultura o cultivos de proximidad.
En la actualidad existen más de 50 Juntas Gestoras constituidas con 15.000 personas implicadas y 80.000 hectáreas asociadas de Asturias, Castilla y León (en la provincia de Valladolid hay varias, aunque ojalá fueran más), Castilla-La Mancha, Extremadura y Aragón.
Tenemos una tierra con enormes posibilidades de riqueza sostenible presente y futura. Recursos naturales no nos faltan, sólo tenemos que saber gestionarlos bien, tanto pública como privadamente, para protegerlos ante lo que de verdad loss está destruyendo, el fuego.