PLAZA MAYOR

Alfonso González Mozo

Periodista


Trump, el petróleo y una Mahou

Arabia Saudí y Rusia llevan unos cuantos días en bronca diplomático-comercial a cuenta del precio del petróleo, una tensión bilateral cuya consecuencia inmediata fue la fuerte bajada de los precios del barril de Brent, pero a la que le siguió una caída en Wall Street que empujó a salir a la palestra (de Twitter) al mismísimo Donald Trump para lanzar un mensaje tranquilizador; o, al menos, todo lo tranquilizador que es capaz de ser el magnate metido a presidente de EEUU: «Bueno para los consumidores, los precios de la gasolina van a bajar».
Trump traducía la situación igual que lo haría cualquier fulano medio avezado que se sentase a leer la prensa con una Mahou y unas aceitunas. No hay que ser catedrático de Macroeconomía para adivinar que una de las consecuencias de una bronca de ese tipo acaba tocando el bolsillo.
La tensión petrolera llevaba días latente, pero estalló cuando Rusia rechazó sumarse al recorte de producción de la OPEP y Arabia Saudí respondió al movimiento ruso con el anuncio de un incremento del bombeo de petróleo y una rebaja de los precios. Total, que barril de crudo Brent, que es el de referencia para Europa, llegaba a caer (el lunes) un 31% su precio para cotizar por encima de los 31 dólares, es decir, en el precio mínimo desde finales de 2016; el mayor retroceso desde la Guerra del Golfo en 1991 y anotándose una bajada acumulada ya del 53% respecto a los 66 dólares que costaba al cierre de 2019.
Echemos cuentas. En diciembre, el litro de gasolina y gasóleo en Valladolid estaba en 1,32 y 1,24 euros, respectivamente (de media, según datos oficiales del Ministerio). Esto es, 66 y 62 euros por depósito (de 50 litros), con lo que ahora nos debiésemos encontrar con unos surtidores que volviesen a ofrecer el litro de carburante muy por debajo del euro. Un 53 por ciento más bajo sería algo así como 0,63 y 0,59 euros por litro de gasolina y gasóleo, es decir, poco más de 30 euritos por depósito... Dan ganas de llorar. No sé si de la emoción, o de la risa.
Porque la cruda realidad es que da igual las hostias diplomáticas que se den sauditas y rusos que aquí solo se trasladan las crisis a los surtidores cuando empieza a subir el precio de los barriles. Si hablamos de bajar, la cosa entre las petroleras se toma con mucha más calma. Estaremos atentos...