TITULARES DEL FUTURO

Belén Viloria


Bienvenidos a la era de lo impredecible

Hoy sabemos que una tormenta se acerca, pero no somos capaces de predecir que en pocas horas se convertirá en el huracán más devastador de los últimos años, o sabemos que una crisis económica parece que asoma su cabeza, pero no sabemos por qué ni cuándo. También sabemos que el cambio climático es real, pero no podemos predecir qué zonas serán las siguientes en inundarse, o que un cambio social se avecina, pero no que Trump, y ahora también Johnson, llegarían a ser presidentes.
Tras décadas en las que en las empresas se planificaba de 5 a 10 años, hemos llegado a un punto en el que los expertos se resisten a predecir más allá de 400 días. ¿Por qué? Porque en los últimos 20 ó 30 años, el mundo ha pasado de ser complicado a ser complejo, a pesar de los incontables avances tecnológicos que nos hacen la vida diaria más fácil y nos han llevado a solucionar innumerables problemas en todos los ámbitos.
De complicado a complejo porque, nos hemos centrado durante décadas en buscar la eficiencia con la ayuda de la tecnología, y la eficiencia funciona cuando puedes predecir exactamente lo que vas a necesitar. Pero cuando aparece lo anómalo o inesperado, entonces la eficiencia desaparece, porque, aunque hoy sigue habiendo patrones, estos ya no se repiten regularmente, y en un mundo globalizado, cambios muy pequeños pueden llegar a tener un impacto desproporcionado.
La Inteligencia Artificial y todas las tecnologías intentan crear modelos estandarizados basados en realidades predecibles, y a la vez estamos inmersos en una dependencia de la tecnología en la que depositamos nuestra confianza a la hora incluso de tomar decisiones relevantes en nuestras vidas.
Así que hoy cuando lo inesperado se está convirtiendo en la norma, especialmente en las cosas que realmente importan, si seguimos actuando de la misma manera, corremos el riesgo de ir acabando poco a poco con nuestra capacidad de adaptación y respuesta ante la incertidumbre.
Cuanto más tiempo pasan los médicos mirando registros médicos digitales, menos tiempo pasan mirando a sus pacientes. Cuanto más usamos aplicaciones para conocer gente, menos conocemos a los que tenemos al lado, o cuanto más tiempo pasamos con las personas que se nos predice y programamos, menos nos podemos conectar con personas que son diferentes de nosotros mismos.
En la era de lo impredecible además de tecnología necesitamos desarrollar y fortalecer las habilidades humanas que algunos identifican como las más desordenadas; imaginación, humildad y valentía. Habilidades que nos servirán para resolver problemas, pero no serán suficientes para resolver los grandes y verdaderos retos a los que nos enfrentamos como Humanidad, para esto será necesario desarrollar una súper habilidad, el espíritu voluntario y altruista.
Las personas con la mayor capacidad de adaptación, variación, audacia, que unan su generosidad y altruismo, serán las más preparadas para inventar lo que no hemos visto antes, crear las alianzas necesarias, y afrontar y resistir lo que venga.
Espíritu voluntario que hay que ejercitar y fortalecer porque con toda la tecnología a nuestro alcance en estos días no sólo no hemos sido capaces de predecir la categoría 5 y trayectoria del huracán Dorian, sino tampoco que deja a más de 70.000 personas con una necesidad inmediata de ayuda humanitaria, o que Blanca Fernández Ochoa al final fuera encontrada gracias a la dedicación de un guardia civil fuera de servicio en su día libre con su perra Xena en vez de los drones, que también podrían haberlo hecho, pero la realidad es que fue otro ser humano acompañado por el mejor amigo del hombre.


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