PLAZA MAYOR

Maite Rodríguez Iglesias

Periodista


Rehabilítate tú misma (el nuevo sistema del Sacyl)

Escribo estas líneas, aunque para ser más exacta, dicto mis ideas a una compañera porque sigo convaleciente de una rotura de radio. Y lo hago todavía afectada por la sorpresa y la indignación que me ha causado conocer el sistema de rehabilitación que me ofrece Sacyl. Después de 40 días inmovilizada con una escayola para consolidar una fractura en la muñeca derecha, y gracias a la actitud diligente y eficiente del traumatólogo, acudo a mi cita en el servicio de rehabilitación en el Hospital Clínico, después de haber pasado por una anterior de la misma especialidad 15 días antes en el edificio Rondilla, y amablemente me facilitan unas fotocopias y me dan unas breves explicaciones para que yo misma ejecute el proceso de rehabilitación de mi mano en mi casa. Increíble, rehabilítate tú misma, y ya dentro de unas semanas vemos cómo vas. ¿Y qué pasa si hago mal los ejercicios? ¿Hay riesgo de lesión? ¿Y yo sola voy a conseguir recuperar la movilidad en mi muñeca? ¿Y esto no alarga innecesariamente mi baja laboral? Y así, con todas estas preguntas sin resolver y perpleja, abandono la consulta. En mi recorrido paso por las nuevas instalaciones del servicio en la planta baja del Clínico, en esos momentos casi sin uso, y pienso qué afortunados son los que se pueden beneficiar de ellas y de las atenciones de un fisoterapeuta. Porque igual que nadie opta por sacarse una muela a sí mismo ni cerrarse una herida que necesite puntos, por poner algún ejemplo, entiendo que ningún paciente debería afrontar una autorehabilitación sin haber acudido a unas sesiones bajo la tutela de un profesional.
Muchos dirán que así funciona el sistema, que eso les pasa a muchos pacientes, y no les falta razón. De hecho, yo misma, conocedora de la situación, me sentía afortunada por la cita y esperanzada en una pronta recuperación para poder reincorporarme al trabajo, pero sobre todo me sentía aliviada porque esperaba recibir la atención adecuada para recuperar mi mano derecha, mi instrumento de trabajo y vital para poder volver a una vida cien por cien autónoma. Y me podrán argumentar desde el Sacyl que así lo ha decidido un facultativo, pero con todo mi respeto ya estoy en condiciones de rebatirles, después de haber recabado la opinión de varios especialistas, que esa decisión no parece muy afortunada. Además, obliga a los pacientes que se ven en esta situación a recurrir bien a la sanidad privada o a la mutua de su empresa, como ha sido mi caso y donde me han prescrito esas sesiones de rehabilitación bajo supervisión de un profesional durante varias semanas. Pero también deja a muchos en una situación de indefensión por no poder acceder a un servicio básico que el Sacyl debe ofrecer.
Además, este sistema de hazlo tú mismo genera, al menos en mi caso, un problema laboral, ya que prolonga artificialmente mi baja médica, una decisión no exenta de controversia en un momento en que el Tribunal Constitucional ha avalado el despido por enfermedad, por la acumulación de bajas intermitentes. Algo a lo que se puede ver abocado un paciente que no ha finalizado con un éxito un proceso de rehabilitación por una lesión como la mía. Una pescadilla que se muerde la cola y que tiene más costes laborales, sanitarios, sociales y personales que si se hubiera llevado a cabo un proceso de rehabilitación correcto, al que todo paciente tiene derecho.