VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


Verdades arriesgadas

Los candidatos apuran ya la semana única de campaña electoral y a estas alturas del próximo domingo velarán armas para la noche decisiva. Esta repetición de elecciones, fruto del capricho personalista del presidente y su asesor más cercano, es como volver al dentista: a nadie le agrada, pero no tienes otro remedio. El aspirante socialista llega al sprint final con el doping bien administrado de una encuesta pública que le viene a la medida, y recuerda aquella eterna denuncia contra su principal adversario al que siempre acusaban de ir dopado a las elecciones. Si el CIS te hace una buena encuesta, te puedes ahorrar dinero en promoción de campaña. Como decían los hoy incuestionables manipuladores de la televisión pública, la manipulación también es una forma de corrupción. Pero cabe también la posibilidad de que la encuesta difundida esta semana acierte, como ya hizo la de la pasada primavera, bien sea porque ha clavado la intención de los españoles al votar o bien porque ha influido en su decisión de forma torticera. Y entonces se abriría una etapa nueva en la política española en la que volveríamos a la estabilidad con un gobierno más o menos sólido que podría aprobar unos presupuestos, aunque fueran peores para la sociedad española que el aceite hirviendo al caer sobre la piel.

Sánchez acompasaría aún más sus andares narcisistas y se acomodaría en el Palacio que ocupa desde hace un año y medio sin haber sido investido por ganar unas elecciones. Y Rivera podría ser vicepresidente del gobierno con el peor resultado que nunca hubiera imaginado. Algo parecido a lo que le pasó al PP en Andalucía el pasado diciembre: con el apoyo más bajo de los andaluces logró auparse al poder casi cuarenta años después de constituida la autonomía. Casado apuntalaría su liderazgo entre los populares para ir forjando una alternativa a cuatro años vista. Iglesias y Errejón se quedarían en la pancarta y Abascal no habría rentabilizado del todo la subida de su partido por la situación de Cataluña y el show del Valle de los Caídos.

Si por el contrario el resultado está más cerca del que llegan semanas vaticinando los sondeos privados, habrá partido para todos. Las posibilidades del PP de dar caza a los socialistas será reales en estos días finales de contienda y si Casado logra un escaño más que el presidente cesante y en funciones, tendrá derecho a intentar la formación de gobierno aunque el fantasma de unas terceras elecciones se nos aparezca en sueños cada noche.