TITULARES DEL FUTURO

Belén Viloria


La sofisticación de la desinformación online

06/03/2021

Qué sorpresa, qué sonrisas y cómo ha volado de nuevo por los WhatsApp, en estas semanas, Lola Flores con su característico e inolvidable acento. Revivir a Lola, ha sido posible gracias a lo conocido como deepfake, la unión de dos conceptos: el deep learning, modelo computacional de aprendizaje profundo de sistemas de inteligencia artificial vía algoritmos, y la palabra fake, falso. En definitiva, un tipo de vídeo falso de una persona haciendo algo que nunca ha hecho o que nunca ha dicho. Una especie de ‘bulo tecnológico’ que se suma al concepto inicial de Fake News, noticias falsas.
Esta palabra, según The Economist, se acuñó en 2018 en un Reddit, el foro más grande de internet, cuando se hicieron virales videos en los que, supuestamente, algunas celebridades tenían relaciones sexuales. Para detener el avance del deepfake, en Estados Unidos se comenzó a penalizar la distribución de imágenes y videos pornográficos falsos desde julio de 2019, sin embargo, se empezaron a utilizar con fines políticos. 
Muchos recodaréis el vídeo de un discurso de Nancy Pelosi presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, en el que ‘arrastraba’ sus palabras como si estuviera ‘borracha’ después de una reunión con el presidente Donald Trump, con una clara intención; desprestigiarla e influir en el signo político de millones de personas. Vídeos como este con la intención de crear campañas de desinformación e influir en la conducta de los demás surgieron hace unos cinco años, y hoy hemos llegado a un punto de sofisticación, en el que puede parecer que proviene de entidades periodísticas acreditadas, no siendo capaces de distinguir cuando es verdadero o falso, y a un nivel de creación masiva de contenido online modificado, manipulado y difundido a través de las diferentes plataformas y redes sociales, que nos convierten, sin querer, al difundirlo en parte de esa cadena de desinformación.
En estas semanas Microsoft, medios como The New York Times, la cadena BBC, CBC/Radio Canada, y multinacionales como Adobe, la compañía de software ARM, Intel y Truepic, han unido esfuerzos y anunciado la primera multi alianza para luchar contra la desinformación y fraude de contenido online, mediante el desarrollo de estándares técnicos que certifiquen la fuente y el historial o la procedencia del contenido de los medios, incluyendo imágenes, vídeos, audios y documentos. 
Este tipo de desarrollos no están exentos de polémica ya que algunos lo ven como un refuerzo de la red internacional de agencias de Fact-Checking ‘verificadoras de contenido’, financiadas en su mayoría por el llamado Big Tech/Big Brother o GAFAT Google, Amazon, Facebook, Apple, Twitter, y a la eterna pregunta de quién verifica a los verificadores, o como hace un par de años, puso de manifiesto Jaron Lanier, científico y defensor del humanismo y la economía sostenible en un contexto digital, la necesidad de rehacer internet desde el inicio porque «no podemos tener una sociedad en la que, si dos personas desean comunicarse, de la única forma que puedan hacerlo sea financiada por una tercera persona que desea manipularlas». 
Las plataformas sociales y los agregadores tienen sus propios mecanismos para evaluar y gestionar la desinformación, pero es evidente que no han sido muy eficientes en esto, al contrario, no les ha interesado. Este avance quiere llegar a nosotros, a los consumidores finales, a los lectores, con información en tiempo real sobre el origen e integridad del contenido de los medios. Otro cantar es si los medios han hecho bien su trabajo, pero al menos nos evitaremos la manipulación de millones de personas por el camino.