PLAZA MAYOR

Alfonso González Mozo

Periodista


11 de noviembre

Lunes. 11 de noviembre. 11.30 horas. Esto es un viaje al futuro. La España que toma café analiza los resultados de las cuartas elecciones del lustro; quien más quien menos ya está a unos comicios de que le convaliden el máster en Política. «Pues todo sigue igual», coinciden en la barra. Algunos se asustan del subidón de Vox, otros lo festejan. Muchos se ríen del final de campaña de Rivera con el perrito, el olor a leche, el adoquín, la moto... Bastantes celebran que se siga desinflando Podemos y casi ni se acuerdan del fiasco del Errejón. Los del PP sacan pecho porque no han vuelto, pero creen estar ya en ello de la mano del yerno perfecto (o perfectito). Y los del PSOE tragan saliva, saben que han ganado, pero sin la solvencia que calculaban cuando elucubraron con los resultados del 10-N.
En Ferraz, Pedro Sánchez y su núcleo duro hacen números y no salen. No logran sumar ni tragándose el sapo de Iglesias, Rufián, PNV y compañía. La investidura sería fácil, pero gobernar en precario no les favorece. Quizá una abstención patriótica del PP podría valer, pero ¿hasta cuándo? «¿Y si repetimos en mayo a ver si ya se termina de desangrar Podemos y Rivera?». Bloquear o pactar, he ahí el dilema.
En Génova, Casado está en un escenario mejor que hace medio año y sin haber hecho gran cosa. Gobernar sería casi una pirueta y casi lo mejor es aguantar el chaparrón y que la inercia siga devolviendo a su PP a la lucha por la Moncloa. El Ciudadanos de Rivera es casi historia y lo de Vox no puede durar mucho.
En la sede de Vox todos disimulan bastante bien. Han cambiado el ‘sonitono’ del móvil para que no suene nada incómodo durante la rueda de prensa de balance electoral. Hay que seguir disimulando. Pechito pa’fuera, sonrisa y elegancia by Santi Abascal. Ni soñaban con verse con más de 40 diputados. A brindar.
En Podemos ya van por la segunda reunión del día. La primera ha sido en Galapagar entre los dos mayestáticos líderes del movimiento morado. Ya en la sede del partido en Lavapiés, Irene y Pablo disimulan y hasta fingen algún desencuentro; esta vez se pedirán ambos una vicepresidencia...
En Ciudadanos se afilan los cuchillos. Es el final del gran líder. La estrategia tras el 28-A ha sido tan estrepitosamente mala que su papel en el nuevo Congreso de los Diputados será residual. Esto no lo arregla ni la sonrisa de Albert. Ni un adoquinazo. Es el fin.



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