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Alfonso González Mozo

PLAZA MAYOR

Alfonso González Mozo

Periodista


La democracia y el honor

28/08/2021

Vivimos unos tiempos en que hasta el más tonto se arroga el término ‘democracia’ para tratar de justificar casi cualquier cosa que haga, hasta las mayores barrabasadas. Lo hemos visto durante la pandemia con todos esos negacionistas que izaban la bandera de la libertad para quitarse mascarillas cuando no tocaba o, directamente, para pasarse por el arco del triunfo unas restricciones que, más o menos acertadas, buscaban únicamente el bien común y contener un virus indomable. Porque son «libres» y para eso viven «en una democracia», decían con el pecho henchido mientras llevaban al límite a su cerebro para enlazar tanta sílaba junta...
Hace casi medio siglo que murió Franco y se enterró la dictadura, y hasta hemos tenido un vicepresidente con coleta, pero en España seguimos arrastrando un complejo eterno que parece obligarnos a tener que demostrar constantemente que aquí somos los más democráticos, aunque eso implique muchas veces pasarnos de la raya y hasta pisotear la memoria y el honor de las víctimas de una barbarie como la etarra, que, aunque alguno se empeñe, no debe olvidarse de un plumazo, como si hubiera sido solo un mal sueño. Hay que tener memoria, también aquí.
Fueron cuarenta y pico años, y más de 800 asesinados. Con bombas y tiros en la nuca. Una banda que nunca quiso rendirse y a la que solo venció el Estado de Derecho de un país que supo aunar la lucha policial, judicial y hasta la política; cuando se hacía más de lo que se decía y no al revés.
Pero como somos tan democráticos y es momento de ‘cerrar heridas’, pues estamos acercando a los presos etarras al País Vasco y se está excarcelando al que toca. Todo arreglo a la ley y sin reproches, pero lo que no es legal es permitir homenajes a esos terroristas; el delito se llama enaltecimiento del terrorismo.
En uno celebrado recientemente en Bilbao hasta Sortu se sumó al pasacalles de un etarra, por si había dudas de si los viejos HB se habían redimido y vuelto súper democráticos. Los abertzales seguirán siendo siempre lo mismo que fueron y tampoco les importará pisotear el honor de las 82 víctimas (incluidas las cinco niñas de la Casa Cuartel de Zaragoza) que se llevó por delante Henri Parot cuando celebren el 18 de septiembre la marcha en honor al vil asesino. 31 kilómetros por cada uno de los años que lleva preso, dicen que es el plan. Ya puestos, que sean 82.