ENTRE HOY Y MAÑANA

Juan Manuel Pérez

Periodista


El Zendal como síntoma

30/01/2021

En este país hay gente que se lleva las manos a la cabeza porque en medio de la mayor crisis sanitaria que han conocido varias generaciones de españoles una comunidad autónoma ha construido un hospital público para evitar que se colapse el sistema sanitario. Si quieren se lo repito.
En su afán por desprestigiar el centro promovido por el gobierno de Isabel Díaz Ayuso, esta misma semana he escuchado a una tertuliana orgánica, de esas que tanto abundan en televisiones y radios en estos tiempos del conmigo o contra mí, denunciar de forma vehemente que el Isabel Zendal no tiene baños. Ese mismo día, el viento se había llevado por delante las carpas instaladas por la Generalitat valenciana para acoger a pacientes infectados de coronavirus y considerados leves. Las críticas en este caso no eran tan furibundas, a pesar de la chapuza manifiesta.
Es este un ejemplo, otro más, de la España de las anteojeras -esos aperos que poníamos al macho para que mirase únicamente al frente y no se espantase con sobresaltos que le podían venir por la izquierda o la derecha-. Fiel al surco y sin desviar el arado. El sectarismo gana adeptos y predicadores. Algunos dicen que el trumpismo se ha desvanecido con Trump. No dejan de ser unos ilusos. El expresidente estadounidense y sus acólitos se habían convertido en una metáfora grotesca de la mentira y la división. Pero esas mismas argucias son utilizadas, de forma más sutil, por otros apóstoles de la agitación y la propaganda.
Tras casi un año de pandemia, se han puesto de manifiesto las carencias de un sistema del que tanto habíamos presumido. No sirven para solucionarlas los discursos oportunistas ni las arengas interesadas. La covid-19, y cualquier otra patología, no conoce de ideologías, todos somos vulnerables ante ella. Más vale dejar de poner zancadillas y arrimar más el hombro para conseguir una Sanidad pública que no se tengan que enfrentar a futuros desafíos tan desprotegida.



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