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Sisinio González

Desde la banda

Sisinio González

Exjugador del Real Valladolid


Vivos

14/05/2022

Pocos pensaban, después de la derrota en casa ante el filial de la Real Sociedad, que el Pucela iba a seguir con posibilidades de ascenso directo. Lunes festivo a las 21.00: sabíamos que el Valladolid tenía que ganar sí o sÍ para seguir en la pelea, pues Eibar y Almería habían hecho sus deberes; se preveía una noche fría, y vaya si lo fue. Preparamos nuestras camisetas con mimo, nos llevamos nuestros bocadillos y acudimos al estadio confiados y convencidos de que conseguiríamos la victoria. Pronto se vio que el equipo no estaba cómodo. Hasta cinco bajas tenían los pucelanos respecto a su once tipo. Mención especial para Roque Mesa, su influencia en el juego, nivel del equipo y compañeros es grandísima. Aguado, por poner un ejemplo, es peor jugador si no tiene cerca al canario, y el equipo no alcanza su máximo nivel si Roque no salta al cuadrilátero. Mención más especial si cabe todavía para el incombustible de Nacho, un jugador que no es rápido, fuerte, ni posee unas cualidades de las que hoy en día se consideran imprescindibles para jugar al fútbol, no para mí, que intento mirar el deporte rey, como lo que es, un juego donde la cabeza prevalece respecto al físico; y ahí es donde nuestro lateral izquierdo es muy bueno, tiene un entendimiento absoluto del juego, hace jugar a los demás, elige siempre la opción correcta, bien colocado en salida de balón y siempre aparece libre de marca en posiciones adelantadas, bien para ser un apoyo y dar continuidad a la jugada o bien para ser el que dé el último pase.
Fuera como fuese es que el equipo acabó perdiendo y la inmensa mayoría abandonamos el estadio cabizbajos, pensando que éramos carne de playoff, viendo como el sueño del ascenso directo se desvanecía como lo hace el reflejo de la luna en el agua al intentar cogerla. Lo que pasa es que la plantilla dirigida por Pacheta tiene mucha personalidad, mucho juego y muchas ganas de ascender. Fueron a Eibar, volvieron a ser dueños del balón, a controlar el juego, a combinar, a llegar por dentro, por fuera, a presionar y a mostrarnos a todos que no están muertos, que están muy vivos y que, pese a no liderar la categoría, son el mejor equipo de la segunda división.