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El origen del ska punk vallisoletano

M.B
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Seiskafés lleva desde 2006 en los escenarios, este 2022 con nuevo disco, 'A la greska'

Seiskafés. - Foto: Cuatro Siete Zero

Probablemente, y sin el probablemente, Seiskafés fue la primera formación de ska en Valladolid. Nació a comienzos de 2006 y, desde entonces, con cambios, momentos de subidón y de bajón productivo, se han mantenido encima de los escenarios, publicando cinco trabajos, girando por Castilla y León, España y algunos lugares del extranjero, y compartiendo, en algunos casos, cartel con Ska-p o Marea.

Ellos mismos revelan que se formaron en los locales de Obdulio Records. Aunque su inicio, como suele pasar, tiene otra intrahistoria. «Israel (bajista) y yo trabajamos como montadores con Tamara. Él había ido de montador también con Ska-p. A mí me molaba el ska, aunque siempre había sido más de rock and roll. Así que le pedí pasar unos temas de rock a ska... los grabamos y nos lanzamos a buscar al resto de la banda, yendo por bares donde sabíamos que había gente relacionada con la música», revela Iñaki, su voz y guitarra. Comenzaron 7, todos de Valladolid, menos Laura, de Burgos.

Y en apenas un año ya tenían su primer trabajo en la calle: «Todos estábamos relacionados con la música de alguna manera. Preparamos ese disco creando mucha expectativa, con camisetas, cartelería... y lo presentamos con un lleno». Lo del nombre... tiene miga... «está relacionado con un café de cartera», deslizan.

Seiskafés actuó en todos los festivales de los pueblos de Castilla y León, con unos 30-40 bolos ese primer verano; viajaron a Melilla, Mallorca... hasta que en 2009 sufrieron el primer gran cambio, con la marcha de Isra y la llegada de Juanjo. Sacaron Bailad Malditos y luego Reset. «Tras ello tuvimos algún cambio más y fuimos bajando la intensidad de componer, con apenas temas...», señalan. 

Estuvieron un tiempo sin publicar, hasta Skaparapunk en 2018. Un año después llegó Samu, «que nos dio la vida». Miembro de Benito Kamelas, les ayudó «a volver a componer». Decidieron regresar a todos los escenarios, dándose cuenta de que el proyecto tiene que volver a sus orígenes. 

La pandemia les hizo componer un nuevo trabajo, 'A la greska', nueve temas que presentaron este año en la Sala Cientocero. El verano ha estado lleno de bolos, rematando con su segunda actuación en la Plaza Mayor, tras la de 2012 con Macaco. Esta vez con Ska-P y La Regadera: «Estuvo muy bien. De hecho, tras él nos han salido actuaciones en León y en Francia».

El grupo, con Iñaki: Voz y guitarra; Juanma: Voz y teclados; Samu: Voz y bajo; Javi: Batería; Cuadri: Trombón; y Dani: Trompeta, no oculta su estilo: ska punk, con ciertos toques de reggae, funky o rancheras. Aseguran que el ska tiene mucha vida en Valladolid y en Castilla y León, y ya tienen cerrados un par de actuaciones, en León y en la Sala Ciento Cero, en diciembre. La música la hacen entre todos, igual que las letras, con Juan, Samu e Iñaki más activos. «Buscamos decir lo que no dice nadie y denunciar un poco la mierda que pasa a nuestro alrededor».