«Quiero que la labor de los voluntarios sea más eficaz»

M.Rodríguez
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Esta licenciada en Derecho por la UVa y funcionaria de la Junta ha desempeñado diferentes cargos políticos como directora del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad

Rosa Urbón, presidenta de Cruz Roja Valladolid. - Foto: J.C.C.

Rosa Urbón es de hace poco más de un mes la nueva presidenta del Comité Provincial de Cruz Roja Valladolid. La política ha decidido ahora dar el salto a una faceta mucho más social, un área en que asegura que se ha convertido en su vocación y que le hace muy feliz. Urbón se marca el reto de incrementar el número de voluntarios de la organización en la provincia para poder atender a elevado porcentaje de población que todavía nota las consecuencias de la crisis y potenciar el papel de las asambleas comarcales.
¿Responde el cargo a la idea previa que tenía?
Sí, responde a lo que había imaginado. Tengo una trayectoria profesional vinculada a los servicios sociales desde hace muchos años y conozco a Cruz Roja, sé y valora el prestigio y el trabajo que se ha hecho desde aquí. Ahora lo estoy conociendo más de primera mano y las expectativas se han visto totalmente cumplidas.
¿Qué le motivó a afrontar este reto y saltar de la política o al voluntariado?
Como apuntaba, me faceta política ha estado muchos años vinculada a la acción social. Y lo que fue una profesión terminó siendo una vocación. En ese sentido, soy una persona privilegiada y he querido dar este paso. Soy una voluntaria de Cruz Roja.
¿Qué puede aportar?
Pues esa experiencia profesional que tengo desde hace muchos años.
¿Desde cuándo es voluntaria?
Desde hace un año.
En ese tiempo, ¿qué ha aprendido como voluntaria?¿Por qué cuesta tanto dar el paso de ceder el tiempo de cada uno altruistamente?
Dar el paso es difícil porque pensamos que nunca tenemos tiempo. Se piensa, se valora, pero nunca tienes tiempo. Pero sí que animo a las personas a que se hagan voluntarias. Creo que se puede cambiar la vida de muchas personas haciendo voluntariado. Y este voluntario, el compromiso social, cambia también tu vida. Es muy gratificante, pero también es necesario porque una sociedad sin voluntarios es una sociedad sin voluntad.
Muchos apuestan por el voluntario exterior, en países en vías de desarrollo. ¿Por qué animaría a sumarse al voluntario más de proximidad, el de ayudar al vecino?
Porque en España y, en concreto, en Valladolid sigue habiendo carencias y necesidades de personas que necesitan ayudas en muchos ámbitos. Hay personas en situación de extrema necesidad, que necesitan apoyo y cubrir sus necesidades básicas de alimentos. La crisis económica ha sido un punto importante para Cruz Roja, pero es que la recuperación económica no ha sido para todas las familias. Sigue habiendo en Valladolid familias con carencias importantes, que afectan fundamentalmente a los niños. Y con esas personas es muy gratificante trabajar para que puedan resolver su vida de forma autónoma. 
También trabajan con las personas mayores,
Sí. La soledad de las personas mayores es uno de los males que tiene la sociedad actual. Lo vemos con los ancianos que se encuentran muertos en sus domicilios. Esto nos tiene que hacer reflexionar del apoyo que hay que dar a las personas mayores para combatir la soledad y el aislamiento social.
¿Qué está haciendo Cruz Roja al respecto?
Tenemos programas importantes para las personas mayores, como la teleasistencia con la que se pretende que los mayores no tengan que salir de su domicilio y su entorno social. También hay programas complementarios como la ayuda a domicilio. Nuestros voluntarios acompañan a las personas mayores, les dan charla o les llevan al médico o hacer gestiones. Sobre todo, se trata de que se sientan ayudados y apoyados. Tenemos programas muy importantes de envejecimiento saludable, con actividades culturales, y se crea un grupo de personas mayores que se ayuda entre ellos.
Desde su experiencia de gestión en la administración pública, ¿qué necesita Cruz Roja del Ayuntamiento, Diputación o Junta para poder ofrecer más ayuda a esos mayores?
Siempre necesitamos más recursos porque son importantes, sobre todo los económicos. Nosotros aportamos el voluntariado, pero hace falta apoyo material, técnico y de profesionales que hagan que esa labor del voluntariado pueda ser más eficaz, si cabe, en este ámbito y en otros.
En su memoria anual Cáritas destaca que hay un 30% de familias con trabajos precarios en riesgo de exclusión. ¿Es similar al que se detecta en sus programas de ayuda?
La recuperación económica no ha llegado a todos los hogares. Hay familias que siguen con desempleo o personas que han conseguido un empleo que no les permite llegar a fin de mes. Y esos porcentajes que señala Cáritas son acertados.
Otra parte importante son los programa de empleabilidad. ¿Cómo consiguen la integración laboral?
Es otro de los programas importantes para Cruz Roja. Trabajamos con los colectivos que tienen más dificultades de acceder a un puesto de trabajo, vinculados muchas veces por estereotipos laborales que existen. Son parados de larga duración, mayores de 45 años o mujeres que tienen cargas familiares. Trabajamos para su formación e inserción a través de prácticas laborales. Aquí nuestros aliados son fundamentalmente las empresas, a las que quiero agradecer su colaboración en este ámbito. Tenemos un porcentaje de inserción laboral entorno a un 26%. Un dato que nos permite llamar al optimismo.
¿Qué programas tienen para atender a los niños con problemas?
Hay distintos programas, pero destaco el de familias de acogida. En este Cruz Roja es pionera y referente a nivel autonómico porque llevamos muchos años trabajando con la Junta en este programa. Nosotros hacemos una labor de captación de familias de acogida, damos información y formación a esas familias que quieren acoger un niño que lo está pasando mal y que tiene que estar una temporada fuera de su ámbito familiar. Hacemos una valoración sobre ellas y si están preparadas para acoger un niño. Es un programa con el que estamos muy implicados porque se trata de proteger a la infancia.
¿Es difícil encontrar familias?
No es fácil, pero afortunadamente en Valladolid sí que hay posibilidades. Ahora estamos en pleno proceso de formación a las familias y la valoración del programa es positiva. Trabajamos también con los niños de las familias en riesgo de exclusión social mediante el programa de promoción del éxito escolar. Les ayudamos a hacer sus deberes porque en su familia no tienen la posibilidad de ese apoyo y trabajamos, no solamente con la promoción del éxito escolar, sino en todos los ámbitos: salud e igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. También trabajamos con niños con problemas penitenciarios para apoyar su reinserción. 
A todos estos programas se añade la atención a los refugiados. ¿Tienen capacidad para atender a todos los que están llegando? ¿Cuál es ahora mismo la situación?
Cruz Roja gestiona siete viviendas de acogida para refugiados y demandantes de acogida internacional. Atendemos a 122 refugiados. Tenemos todas las plazas cubiertas y trabajamos con ellos para la integración plena en la sociedad. El 22% son venezolanos, el 11% es de El Salvador y el 9% de Siria. 
¿Consiguen integrarse y quedarse en Valladolid o prefieren otras ciudades o incluso países?
Sí. Trabajamos de una forma integral con ellos. Les damos una posibilidad de vivienda de acogida, pero contamos con un equipo multidisciplinar y multicultural para trabajar el conocimiento del idioma y la integración cultural, pero también a través de los programas de empleo para su integración. Sí que se consigue, sobre todo con los procedentes de los países hispanos, que culturalmente estamos más unidos y tenemos costumbres comunes.
¿Han notado un repunte de la xenofobia en Valladolid?
Cruz Roja es consciente de que nuestro objetivo y misión tiene que ser ayudar a estas personas con independencia de donde vengan. Para nosotros el principio de neutralidad, imparcialidad y humanidad es la base de Cruz Roja. Nosotros nos hemos detectado ningún repunte. La situación es de normalidad.
¿Qué programa quiere impulsar o desea que lleve su sello personal?
Todos los programas son importantes. Sabemos que las necesidades pueden cambiar y Cruz Roja tiene que estar en alerta a esos cambios de necesidades que puedan tener sus usuarios. Unas de las claves de la institución y que hay que impulsar es el voluntario. La esencia de Cruz Roja es el voluntario. En eso nos diferenciamos de otras instituciones. Quien desarrolla la actividad aquí son ellos, que están en contacto directo con las personas y pueden detectar esos cambios de necesidades. Queremos apoyar que la labor del voluntario sea más eficaz e impulsar las asambleas comarcales. En Valladolid hay 13, ubicadas por toda la provincia. Esto hace que sea una organización muy cercana y próxima. Ayudamos a las personas en su propio entorno, que es importante.
¿Qué perfil tiene ahora mismo el voluntario? ¿Necesitan algún perfil concreto?
Tenemos voluntarios muy diversos. En estos momentos, cualquiera puede aportar muchas cosas a Cruz Roja. Desde un trabajo administrativo, que es importante en una organización que quiere ser transparente, al reparto de alimentos a los socorros y emergencias y servicios preventivos, que es una de las áreas de mayor arraigo y prestigio. Lo que se pide al voluntariado es ilusión, ganas, generosidad y un fuerte compromiso social. Y eso los 13.000 voluntarios que hay en Valladolid lo tienen.
¿Cómo consiguen captar recursos en un momento de petición masiva de colaboración ciudadana por todas las oenegés?
Cruz Roja es una entidad con mucha historia. Son 155 años de servicio a las personas que más lo necesitan. Tenemos actividades de captación de recursos muy importantes y consolidados. Estamos ahora en plena campaña del Sorteo del Oro, que cumple este año 40 años, que es una fuente de ingresos muy importante para nosotros. Animo a todo el mundo a que participe. Esta iniciativa sigue siendo necesario porque las necesidades siguen existiendo. También tenemos el Día de la Banderita y nuestros socios, lo más importante. En Valladolid hay 20.000 socios que con su aportación económica dan estabilidad a todos los programas que desarrollamos. Es un reflejo fiel del apoyo que tenemos en la sociedad vallisoletana.
¿Siguen siendo necesarias entidades como Cruz Roja para paliar los efectos de la crisis y llegar donde las administraciones públicas no llegan?
Cruz Roja es una entidad auxiliar de la administración, con los valores de la independencia y la neutralidad, pero llegamos donde, a lo mejor, ellos tienen más dificultades para poder actuar. Tenemos asumido ese papel y estamos perfectamente orientados en ese sentido. Y, además, como estamos muy cerca de la realidad de las personas, colaboramos con la administración en paliar esas necesidades. Uno de los criterios que tenemos que aplicar ahora es conocer por qué surgen esas necesidades.