Investigan los celos como móvil del triple crimen de Rondilla

A. G. Mozo
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El-Yazid asestó «múltiples» cuchilladas a los tres, pero se ensañó con 'Charly', su primera víctima y cuyo cadáver tenía «más de 50 heridas», por lo que cobra fuerza la tesis de que el marroquí no aprobaba la amistad que mantenía con Eva, su mujer

Traslado de uno de los cadáveres que dejó el triple crimen de La Rondilla. - Foto: ICAL

¿Qué llevó al triple homicida de La Rondilla a matar a su mujer, a su suegra y un amigo de la familia en apenas unos minutos? ¿Por qué no se dio a la fuga de la ciudad en vez de entretenerse en prender fuego a los dos pisos? ¿Por qué actuó con tanta saña y dejó los tres cuerpos cosidos a cuchilladas? Las dudas se agolpan, pero todos los caminos parecen conducir hacia un crimen pasional, un caso de violencia de género de manual, esfumándose esas teorías iniciales auspiciadas por algún vecino que metían en la ecuación un presunto tráfico de drogas del que no se habría hallado ninguna evidencia por ahora.

Todo se articula en torno a ese triángulo que formaban Aaziz, Eva y 'Charly', y que desembocaría en el triple crimen del pasado 13 de agosto en el que Carmen, la suegra, sería una víctima colateral de esa tarde de ira del marroquí.

La madre de Eva habría llegado a la casa justo después de que su yerno hubiera matado a su hija y llamó a la Policía –«creo que mi hija está muerta», dijo–, sin poder imaginar que el asesino estaba aún allí y que le atacaría a cuchillo nada más colgar.

Igual que a Eva, igual que a Juan Carlos Palomino, ese amigo de la familia, de 72 años y al que todo el mundo conocía como 'Charly'. Fue con el septuagenario con quien se ensañó el marroquí de 43 años, hasta el punto de llegar a asestarle «más de 50 cuchilladas», según ha podido saber El Día de Valladolid. Las otras dos víctimas también presentaban «múltiples» heridas de arma blanca, por lo que no cabe duda de que Aaziz El-Yazid quería garantizarse la muerte de los tres. Lo del incendio en ambas casas, que dificultaba sus opciones de huida, se enmarcaría en un intento por eliminar pruebas o en un ritual macabro y vengativo por celos.

Los celos que se cree que podría sentir de la relación de amistad que existía entre Eva y 'Charly', quien ejercería de consejero de la mujer, 18 años menor que él. Una simple amistad mal vista por el magrebí, quien habría decidido cortar por lo sano. Un hombre denunciado en julio de 2021 por maltrato, sin que Eva llegase a ratificar la denuncia.

Ahora, la investigación del triple crimen debe continuar a pesar del suicidio en prisión del sospechoso. Con la autoría más que clara, el objetivo de la Policía pasaría por encontrar ese móvil del crimen que permita encajar las piezas del puzle que El-Yazid lanzó por los aires en la tarde del 13 de agosto, al asesinar a tres personas en unos minutos e incendiar los dos pisos, antes de acabar siendo arrestado cuando, llegada la noche, empezó a intentar a asaltar a ancianos en sus viviendas; agredió a dos de ellos y robó dinero en un piso, antes de ser apresado en plena fuga.

Sus casi 60 horas en comisaría no sirvieron a los investigadores para sacarle ni una sola palabra, igual que pasó en el juzgado en la mañana del martes. Silencio total y absoluto, pese a que ingresaba en prisión investigado por delitos contra la vida, daños, robo con violencia y contra la salud pública.

Tenía un alijo de pastillas

Este último delito nada tendría que ver con 'Charly', sino que obedece al alijo de ansiolíticos localizado en la vivienda de la calle Linares, todo perfectamente empaquetado y en una cantidad «importantísima». El presunto asesino también tenía su ropa empaquetada, por lo que se cree que acabaría de llegar de viaje o que lo iba a emprender.