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Valladolid se reencuentra con su Procesión General

ICAL
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El desfile se vivió en un ambiente de silencio, roto por los tambores y cornetas, y por el murmullo de una ciudad con ganas de revivir la pasión

Valladolid se reencuentra con su Procesión General - Foto: LETICIA PEREZ

La Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor regresó hoy a las calles de Valladolid, tras tres años callada por la pandemia del COVID-19. Lo hizo en un ambiente de silencio, roto por los tambores y cornetas, y por el murmullo de una ciudad con ganas de revivir la pasión, declarada de Interés Turístico Internacional.

El desfile volvió a iluminar el centro de la ciudad con 33 pasos de las 20 cofradías, todas las de Valladolid, y convirtió el corazón de Valladolid de nuevo en un museo al aire libre. 

Este año, asistieron, desde la tribuna de autoridades, además de la corporación municipal, encabezada por el alcalde de Valladolid, y el cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, diez embajadores en España, que ya acudieron por la mañana al Sermón de las Siete Palabras. 

En concreto, se trata de los máximos representantes en España de Estonia, Mariin Ratnik; Japón, Kenji Hiramatsu; Italia, Ricardo Guariglia; Guinea Ecuatorial, Miguel Edjand Angue; Guinea Bissau, Abel Coelho; Corea del Sur, SahnghoonBahk; Guatemala, Mónica Renata Bolaños; Arzebaiyan, Ramiz Hasanov; Indonesia, Muhammad Najid y el encargado de asuntos de la embajada de Afganistan, Mohammed Rahin. Muchos de ellos además estuvieron acompañados de sus agregados culturales. 

La procesión también fue seguida por los operadores turísticos italianos que durante estos días se encuentran en la ciudad interesados por la Semana Santa vallisoletana. Se trata de un grupo de turoperadores y agencias de viajes especializados en turismo religioso, que estuvieron acompañados por el embajador de Italia en España, Riccardo Guariglia; así como de miembros de la Oficina Española de Turismo en Roma.

Las tallas de Jesús de la Esperanza y la Sagrada Cena fueron las encargas de abrir el cortejo, que cierran el Santo Sepulcro y Nuestra Señora de las Angustias en un desfile que representa todos los pasos de Cristo hasta su crucifixión.

La procesión arrancó a las 19.30 horas de la iglesia de las Angustias, para caminar por el centro de la ciudad hasta llegar a la plaza Mayor. Es uno de los momentos cumbres del desfile, que entra por la calle Ferrari y efectúa una vuelta casi completa a la plaza, saliendo por la calle de Santiago.  

De la plaza Mayor, el cortejo camina por la calle de Santiago, plaza de Zorrilla, Miguel Iscar, Duque de la Victoria, Regalado y Canovas del Castillo, donde finaliza. En la Iglesia Penitencial de Nuestra Señora de las Angustias se produce un momento especialmente emotivo, el canto de la Salve Popular, a la llegada de la cofradía titular.

Entre los pasos figuran numerosas piezas de principios del siglo XVI y de la Escuela Castellana, muchas de las cuales pertenecen a Gregorio Fernández, como El Señor Atado a la Columna, el Ecce Homo, y Camino del Calvario. La imagen de Nuestra Señora de las Angustias, que cierra la procesión, pertenece a Juan de Juni. En la lista de escultores también aparecen Pedro y Juan de Ávila, entre otros.

Muchas de las piezas son propiedad del Museo Nacional de Escultura, con sede en Valladolid, las cuales abarcan todas las escenas de la Pasión de Cristo, desde la Última Cena hasta la Soledad de su Madre. 

Por su singularidad, esta procesión es mencionada expresamente en la proposición que la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados aprobó en octubre de 2015 para instar al Gobierno a elevar a la UNESCO la declaración de la Semana Santa de Valladolid como patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad.

Germen

Su historia se remonta al siglo XVIII cuando la minoría ilustrada de la época realizó una primera propuesta de procesión general, para acabar con la multiplicación de procesiones organizadas por las cinco cofradías históricas y las disputas que derivaban de esto. Las cofradías deseaban mantener su independencia de las autoridades, y así, en la prevista Procesión General de 1731, acabó desfilando únicamente la Cofradía de Jesús Nazareno.

En plena Guerra de la Independencia, las nuevas autoridades 'afrancesadas' consiguieron hacer realidad una Procesión General en abril de 1810 en colaboración con las cofradías y el Jefe de Policía, José Timoteo de Monasterio, cofrade de Jesús Nazareno. A lo largo del siglo XIX convivieron las procesiones de Regla de las cofradías penitenciales con la organización de procesiones unificadas el Viernes Santo, con bastante irregularidad y con un continuo descenso del número de cofrades.

Al promover el arzobispo Remigio Gandásegui la recuperación de los pasos y procesiones, la del Viernes Santo se convirtió en el eje vertebrador de la iniciativa. La primera gran Procesión General estaba prevista para 1922, pero tuvo que ser suspendida por la lluvia. En los siguientes años, el recorrido se amplió, manteniéndose ya con pocas variaciones hasta la actualidad. Todas las nuevas cofradías creadas en el siglo XX se han incorporado también, junto a las históricas, a esta procesión.