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El sector patatero de Valladolid sufre la crisis de precios

R.G.R
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La provincia ha perdido casi 900 hectáreas en los últimos cinco años por la volatilidad del precio y la carencia de contratos con la industria. Este año la siembra será «muy complicada»

El sector patatero de Valladolid sufre la crisis de precios - Foto: Jonathan Tajes

Un sector en crisis que está pasando por momentos duros y cuya campaña de siembra a partir de marzo se espera «muy complicada» debido a la baja rentabilidad que reciben los agricultores por el cultivo. Los precios «están por los suelos» debido a la entrada de patata procedente de Francia y el aumento de los costes de producción hacen que la superficie que se ocupará con este cultivo sea menor que años pasados. Esta tendencia ya viene notándose en Valladolid durante los últimos años. 

Los datos que maneja la Consejería de Agricultura ponen de manifiesto que la superficie sembrada de patata en la provincia de Valladolid se ha visto mermada ante la carencia de beneficios casi en 900 hectáreas. En concreto, los agricultores han pasado de sembrar 5.585 hectáreas en el año 2017 a las 4.702 del año pasado, lo que supone un descenso del 15,2 por ciento. 

No ha ocurrido lo mismo con la producción debido a que los profesionales del sector son capaces de obtener mayores cantidades en menor número de hectáreas. La producción hace un lustro en la provincia fue de 248.670 toneladas, mientras que el año pasado llegó hasta las 232.734, solo un seis por ciento menos con un 15% menos de hectáreas. 

La provincia está sufriendo un cambio de tendencia en el cultivo. La patata ha vivido «años buenos»  tanto en precio como en producción al albur de la crisis de precios por la que ha pasado la remolacha, pero ahora la situación es otra. Los cultivadores de patata incluso han dejado el cultivo en la tierra durante la pasada campaña ante el precio «irrisorio» que iban a recibir. Es el caso de Ulpiano López, que siembra en el Valle del Esgueva. 

«El año pasado dejé más de media hectárea de patata en la tierra porque consideraba que iba a perder dinero», reconoce, mientras que recuerda que los agricultores están recibiendo una media de entre cuatro y ocho céntimos por kilo, mientras que en otras campañas se ha llegado a doce y 16. «No estamos pasando por un buen momento». 

Las principales variedades de patata que se siembran en Valladolid son agria y monalisa y los agricultores se decantan por una o por otra dependiendo de las necesidades de la industria. «La monalisa vale menos todavía, se paga peor».

Incertidumbre. Rubén Arranz siembra en Campaspero y reconoce que cada campaña es «imprevisible» sin que existan unos motivos aparentes. «Se habla de que la semilla va a ser más cara este año y eso no ayuda a comenzar bien». Recuerda que el año pasado fue «muy complicada» porque se exigió demasiada calidad por parte de los almacenistas y el pago se realizó sin una fecha exacta. «El tema del lavado se está complicando mucho». 

No todos los agricultores hacen contratos de su producción con los almacenistas o la industria. «Los contratos son más bien bajos y muchos dejamos una parte de la tierra sin contrato para intentar negociar. «En ocasiones luego vemos que viene patata de otros países».  

Yolanda Medina es la gerente de Patatas Carsa, con una capacidad de almacenaje de entre 25.000 y 30.000 toneladas en Tordesillas. Explica que se está produciendo un cambio de tendencia por «la elevada calidad» de la patata que se cultiva en Castilla y León que se demanda más por parte de la industria y los consumidores. 

Su patata llega de todas las provincias de la Comunidad y se almacena desde el mes de septiembre hasta mayo. El destino de la patata de Valladolid es fundamentalmente la industria, bien para las patatas fritas, congeladas o en tortilla de patata.