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El 80% de las viviendas de Valladolid son ineficientes

D.V.
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En la provincia tan solo 570 inmuebles residenciales tienen la máxima certificación frente a 4.198 que tienen la peor

050718JT_0177.JPG - Foto: J.T.

 Más del 80 % de los edificios residenciales y viviendas en Valladolid no son eficientes energéticamente. En la provincia, tan solo 570 tienen la certificación energética A de los 45.892 que tienen certificados de eficiencia energética, según los datos abiertos de la Junta de Castilla y León. Y casi la mitad se concentran en la capital, donde 219 están lo más alto del ránking de eficiencia. Por detrás se sitúa laguna con 110 certificaciones A, Arroyo con 42, Tudela con 20, La Cistérniga con 12 y Medina con cinco. Por contra, 3.137 tiene la peor catalogación, la G, en la capital, y 4.198 están en la misma situación en la provincia.

Este porcentaje es muy similar al de España, donde ocho de cada diez reciben una calificación energética E, F o G y se les considera "ineficientes", en su mayoría por falta de aislamiento térmico que provoca un 40 % del consumo energético, según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), informa la agencia Efe.

Esto se debe a que más de la mitad fueron construidos antes de 1980, cuando aún no había entrado en vigor el Código Técnico de la Edificación, que obliga a los constructores a cumplir unos mínimos de eficiencia, ha explicado a EFE Dolores Huerta, directora general de Green Building Council España (GBCe), asociación internacional que promueve la transformación del sector de la edificación.

Entre las principales carencias energéticas del "envejecido" parque inmobiliario español, Huerta ha mencionado la falta de sistemas de aislamiento térmico de la envolvente, la antigüedad de las carpinterías de puertas y ventanas, la presencia de amianto, las calderas de carbón, gasóleo y gas.

Todos estos factores convierten a los inmuebles en responsables del 40 % del consumo energético, y de más de un tercio de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), ha añadido a este respecto Pelayo Muñoz, CEO de Kokono -plataforma de optimización de rehabilitaciones energéticas-, quien insiste en la "urgencia" de poner soluciones en un contexto marcado por la inestabilidad climática y la crisis de energía.

Ante esta problemática, la rehabilitación integral de los inmuebles se plantea como la "mejor solución", y contribuirá a reducir de forma notable el impacto medioambiental y mejorará la salubridad y el confort de las personas, ha señalado Huerta.

Todas esas actuaciones, además, supondrán una revalorización de los inmuebles, una reducción de los costes y un ahorro económico, ha subrayado el empresario de Kokono.

Los especialistas apuntan a mejorar la envolvente de las fachadas y cubiertas, repensar la iluminación, cambiar ventanas, puertas, o sustituir las calderas, como algunas de las ideas propuestas para evitar la pérdida energética.

También lo son el uso de energías renovables en las instalaciones, con tecnologías de generación de energía eléctrica como paneles solares o fotovoltaicos; o las tecnologías de aprovechamiento de la energía para la climatización, refrigeración y calentamiento, como la geotermia o la aerotermia.

Rehabilitar una vivienda puede suponer un coste entre los 10.000 y los 50.000 euros, en función de su tamaño, ha estimado Huerta, pero "puede hacerse por fases", siempre con "la mirada puesta" en convertir en nulo el consumo energético.

También será tarea "fundamental" que los nuevos edificios se construyan con criterios altos de eficiencia energética, con los materiales que menos huella emitan y buscando siempre la mayor durabilidad y capacidad de adaptación del edificio, ha añadido.

De cara al cumplimiento de los objetivos europeos de descarbonización, los planes de estrategia nacional piden que España rehabilite 1,2 millones de viviendas para 2030, y más 7 millones para 2050, un reto que, según Muñoz, es "complicado" pero para el que "estamos preparados, siempre y cuando todo el mundo ponga de su parte".

"El problema está más en la falta de conocimiento técnico y de digitalización, la incomprensión de las ayudas, la dificultad para diagnosticar las carencias de los inmuebles, las trabas burocráticas o la incapacidad para medir las potenciales ganancias, que en la propia voluntad de los propietarios", ha asegurado el empresario.

Por este motivo, ha pedido "agilidad" a las administraciones, al igual que Huerta, quien considera que juegan un papel "muy importante", y que han de "liderar y no perder la ambición por el camino".

No obstante, la experta celebra que ya existan políticas de rehabilitación "muy ambiciosas" en ciudades como Barcelona, Valladolid, Valencia, Sevilla o Madrid, esta última considerada como el "epicentro" de la rehabilitación en España, por su número de viviendas, concentración de población, capacidad empresarial y tejido económico y que "debería estar rehabilitando diez veces más de lo que lo hace", ha concluido.