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Rafael Monje

DE SIETE EN SIETE

Rafael Monje

Periodista


Goles por toda la escuadra

26/06/2022

Lo confieso. No era mi intención, pasados ya unos días, analizar en este espacio lo ocurrido el 19-J en Andalucía, pero el presidente de Castilla y León me ha hecho un pase de tiralíneas al estilo Toni Kroos que no puedo sustraerme al envite. Lo de las elecciones autonómicas andaluzas es incontestable: un resultado histórico para el PP que tiene nombre y apellidos por sí mismo: Juanma Moreno Bonilla. Una persona que transmite credibilidad sin mediar papel ninguno y que, habitualmente, hilvana con fino hilo intervenciones públicas que sobrepasan cualquier argumentario político fabricado en laboratorios a cuyo frente suele haber escribientes que tocar la calle, lo que se dice tocar, no la tocan ni la pulsan ya sean domingos o vísperas de guardar.

En su caso, en el del dirigente andaluz, lo que expresa y cómo lo expresa trasciende el ideario y los manuales para llegar a los adentros de las personas. Tanto es así que hasta muchos votantes socialistas de Andalucía se han decantado por su proyecto político, color verde y blanco, y que, como en el anuncio televisivo, reconocible por el acento. A lo que, lógicamente, se suma también una estrategia pensada para llevarse a su red el mayor número de votos de un caladero tan atomizado o más que otros territorios y en el que, hasta ahora, reinaba porcentualmente un Partido Socialista con una repentina, incomprensible e inopinada vocación de liderazgo de la bancada de la oposición. No debieron darse cuenta que en la partida que se jugaba pintaban bastos y no espadas. ¡Caray!, qué poco ojo y qué diezmada capacidad de visión, cuando hasta los abuelos y las abuelas de Dos Hermanas lo vaticinaban en plena brisca vespertina sin complejos ni remordimientos.

Dicho esto, coincido en que las comparaciones siempre son odiosas, por eso creo que al presidente Mañueco le han hecho un caño cuando este martes ha dejado caer que, de haber estado Alberto Núñez Feijóo al frente del PP nacional, él habría tenido más posibilidades de lograr la mayoría absoluta en Castilla y León, la que sí ha conseguido holgadamente su compañero Juanma Moreno. Que uno sepa, tampoco jugaba en las autonómicas madrileñas el tándem Modri? y Benzema y ahí tienen los resultados de Isabel Díaz-Ayuso con un tal Pablo Casado a los mandos nacionales de la formación.

Desde la humildad debo comentar que, en las elecciones autonómicas de febrero en Castilla y León, el PP saltó al césped del juego con una delantera timorata, con un vestuario revuelto por sus trifulcas con Francisco Igea y compañía y pensando en Vox como el ocupante idóneo del banquillo por si acaso había que reforzar el resultado. Todo lo contrario que en el partido disputado el domingo en Andalucía.

Sigo pensando, de verdad, que las comparaciones son odiosas, pero no veo tampoco a Juanma Moreno ni a su hipotético consejero de Medio Ambiente ataviados con chalecos Coronel Tapioca para visitar el epicentro de un incendio forestal devastador. Creo que, entre Andalucía y Castilla y León, hay diferencias notorias y no sólo por el dispar volumen de población.

Y, aunque sería más bien munición para otro artículo, no puedo resistirme tampoco a criticar aquí la treintena de vehículos que conformaba el séquito que seguía al presidente Pedro Sánchez este miércoles en la abrasada Sierra de la Culebra, en Zamora, para llegar a un peñasco negruzco y quemado y, micrófono en ristre, pronunciar las consabidas palabras de aliento y apoyo a una gente que, de forma inverosímil, se ha quedado sin flora y fauna que mostrar y, lo que es peor, sin ilusión y alegría.

En fin, otro gol por toda la escuadra.