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Acepta dos años de cárcel por defraudar a la Seguridad Social

D.V.
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Deberá abonar una multa de 370.000 euros y una indemnización de 236.934

Audiencia Provincial de Valladolid.

La Audiencia de Valladolid ha condenado a una pena de dos años de cárcel a un ciudadano de origen rumano por delito de fraude a la Seguridad Social, tras idear un plan para al menos desde 2015 y hasta 2020 generar una deuda en el capítulo de cotizaciones que no pretendía pagar mediante la creación en Mojados de varias empresas de prestación de servicios agrícolas.

La condena fue dictada 'in voce' por el magistrado presidente de la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Provincial en una breve vista en la que las partes llegaron a un acuerdo en virtud del cual el defraudador asumió su culpa y, en lugar de los cuatro años de cárcel y una multa de 500.000 euros a los que se exponía inicialmente, asumió una pena de dos años, multa de 370.000 euros y el abono a la Tesorería General de la Seguridad Social de 236.934 euros, según la información del Gabinete de Prensa del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León recogida por Europa Press.

La sentencia, que es ya firme, incluye la pérdida del derecho a la obtención de subvenciones o ayudas públicas y del derecho a gozar de beneficios fiscales o de la Seguridad Social.

Sin embargo, la condena ha quedado en suspenso durante un periodo de cinco años, plazo en el que el condenado no podrá delinquir y habrá de abonar mensualmente 250 euros hasta completar el total de la responsabilidad civil contraída con la TGSS.

El ahora condenado, nacido en Rumanía, había venido prestando servicios agrícolas, entre otros, en trabajos de recolección, viñedo y cultivo para diversos agricultores, urdiendo, al menos desde el mes de septiembre de 2015, un plan directamente encaminado a defraudar a la TGSS, al generar con ésta una deuda a la que no pensaba hacer frente, consistiendo dicho plan en la utilización de distintos códigos de cuentas de cotización (CCC) en la empresa creada, estableciendo posteriormente una nueva empresa con similar plantilla y actividad que la anterior, el desarrollar tareas agrarias, utilizando de igual modo varios códigos.

Para lograr ese propósito de defraudar, y una vez que las empresas acumulaban deudas, daba de alta un nuevo CCC y cerraba o dejaba de hecho sin actividad la sociedad, continuando con idéntica actividad bajo la apariencia de la última constituida.