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Pérez Solís, singular falangista

Jesús Anta
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Militar de carrera, este vallisoletano llegó a alcanzar el grado de capitán en el arma de Artillería

Óscar Pérez Solís. - Foto: Vida socialista, 1912

El periódico vallisoletano Libertad, el 28 de octubre de 1951 publicó una esquela que daba noticia del fallecimiento en Valladolid, dos días antes, de Óscar Pérez Solís, a los 61 años de edad. Entre sus familiares no figuran ni esposa ni hijos. Fue enterrado sin anuncio público por expreso deseo del finado. Los obituarios de varios periódicos lo citan como periodista, escritor, y político que militó en los partidos socialista, comunista y falangista. Había nacido en Bello (Asturias) en 1882. 

Pérez Solís era militar de carrera y llegó a alcanzar el grado de capitán en el arma de Artillería.  Destinado en Canarias, entró en contacto con las ideas socialistas y unos años después, fue destinado a Valladolid hacia 1908, donde además residían sus padres, dio alguna conferencia en calidad de 'ilustrado teniente de Artillería', y se afilió al PSOE.

En 1912 pidió la excedencia del empleo militar y comenzó una meteórica carrera política. De verbo ágil, pluma mordaz y amplia cultura, alcanzó un gran prestigio entre sus correligionarios. Pronto gozó de las simpatías de los máximos dirigentes socialistas vallisoletanos y nacionales, y participó en importantes y numerosos mítines en municipios de Valladolid y de otras provincias españolas, junto a figuras señeras del socialismo, como Remigio Cabello o Pablo Iglesias.

Formó parte de la corporación municipal como concejal socialista electo por el distrito de el Campillo (actual Plaza España), que se constituyó en 1 de enero de 1916. Poco duró aquella dedicación, pues en abril de 1917, después de muchas ausencias, presentó la dimisión alegando serios problemas de salud y que, además, se iba a trasladar fuera de Valladolid. En el pleno de aceptación se escucharon palabras que le calificaban de caballero recto, ecuánime y de gran voluntad. 

Un año más tarde aparece de nuevo en Valladolid como candidato socialista a diputado en Cortes, sin que alcanzara a obtener el escaño. Pero en julio de 1919 sí pasó a formar parte de la Diputación Provincial de Valladolid, donde denunció algún caso de corrupción que acabó siendo demostrado.

En abril de 1921 abandonó el PSOE para abrazar el ideario de la Tercera Internacional Comunista, y contribuyó a fundar el Partido Comunista de España. Tuvo un papel destacadísimo en este partido, especialmente en Vizcaya, donde encabezó un movimiento insurreccional que puso en jaque al gobierno de Primo de Rivera. Algunos historiadores le sitúan como secretario General del PCE, pero ni la página oficial del partido ni diversas historias y biografías de dirigentes comunistas le asignan ese papel. Sí es cierto, sin embargo, que en las elecciones al Congreso de abril de 1923 Pérez Solís figura en la candidatura del PCE por la circunscripción de Madrid, más el partido no obtuvo escaño alguno.

Fue encarcelado en febrero de 1925 por pertenecer a la máxima dirección del PCE. Y en la cárcel mantuvo correspondencia con el cura dominico José Gafo, impulsor del sindicalismo católico. Obtenida la libertad en 1927, de nuevo se traslada a Valladolid y en los meses posteriores abandona toda actividad política y hace pública su conversión al catolicismo. A cambio, en junio de 1928 obtuvo la Jefatura de la Compañía de Petróleos, Campsa, en Santander.

De nuevo en Valladolid en 1931, se codea con la alta sociedad, participa en sus actividades sociales y caritativas, imparte algunas conferencias, y se afilia a la Falange. Hallándose en Oviedo cuando el levantamiento militar de 1936, destacó, con el grado de capitán, en la sublevación de los nacionales contra el gobierno de la República.

Vuelve a Valladolid, donde en 1938 es nombrado Delegado Provincial de Trabajo, y en 1944 ostentaba el cargo de delegado Provincial de Carburantes en Valladolid.

Desde luego, con independencia del juicio sobre su trayectoria política, no se le puede negar haber llevado una intensísima vida.

NO A LAS PROPINAS

Entre las diversas notificaciones que firmó en calidad de delegado Provincial de Trabajo destaca una en la que advierte a los empresarios que se abstengan de falsear las nóminas de los trabajadores, y que, por tanto, les abonen a éstos todo lo que les corresponde, y si no que se atengan a rigurosas sanciones y a los Tribunales de Justicia: 'Valladolid, 24 de agosto de 1938. III año triunfal'. Y al mes siguiente hace público que entra en vigor la supresión de la propina en los cafés y bares, y que se sustituye por el 20 por ciento de aumento de las consumiciones en mesa y el 10 en el mostrador. Desde 1938 a 1951, año de su fallecimiento, publicó numerosos artículos en El Norte de Castilla en los que abordó los más variados temas, pero predominaron su radical ataque al bolchevismo, la exaltación de los valores castrenses y las efemérides históricas de la unidad de España. También colaboró con los periódicos El Español y Libertad, y anteriormente trabajó en el Diario Regional, de Valladolid. En su etapa socialista y comunista colaboró o dirigió diversos periódicos y revistas. En Valladolid publicó algunos libros, uno de ellos sobre Macías Picavea. En 1952 la Dirección General de Prensa estableció un concurso anual de periodismo que llevó el nombre de Óscar Pérez Solís.