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Un referente de la cultura

Jesús Anta
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El periodista Rafael González dejó huella en la radio y en la política de Valladolid

La periodista María Aurora Viloria (i) entrevista a Rafael González. - Foto: Archivo Municipal

El periodista Rafael González Yáñez fue una persona muy activa en la vida cultural, social y política vallisoletana. Marchó a Madrid hacia 1985 para buscar otros horizontes profesionales, pero dejó en Valladolid una profunda huella en el ámbito de la cultura, especialmente por su quehacer radiofónico y por su entrega a la Seminci.

Nació en Tordehumos en 1937 y comienza a trabajar en el Diario Regional en 1958. En el año 1960 se incorpora a Radio Valladolid, donde hizo innovadores programas sobre música y discos. De entre todos destaca Disco Clan, uno de los más recordados de la radio vallisoletana de las décadas 60-70, en el que también estaba la periodista Pilar García Santos, y que en aquellos años dio a conocer al público vallisoletano a cantantes míticos como Jimmy Hendrix, Jim Morrison o Janis Joplin.

En 1969, ya era jefe de programas de la emisora, presidió la Agrupación Sindical de Radio y Televisión, y desde 1973 hasta 1983 fue el director de La Hoja del Lunes. Publicó varios artículos sobre Valladolid en el diario El País entre los años 1979 y 1982, y su última actividad profesional relevante está vinculada a Radio Nacional de España a partir de 1985, donde desempeñó varios puestos de dirección.

Cartel de la edición de Seminci del año 1977.Cartel de la edición de Seminci del año 1977.Con 33 años cumplidos da el salto a la política sin abandonar su profesión, y en las elecciones municipales celebradas el 17 de noviembre de 1970 resulta elegido concejal por el tercio familiar. Desempeñó el cargo de concejal Delegado de Relaciones Públicas y presidió la comisión de Deportes y Educación. Esto último le supuso estar en primera línea de los problemas sociales debidos a la escasez de dotaciones escolares que había en la ciudad en aquellos años.

Rafael tenía bastante claro la necesidad de construir un nuevo tiempo político y social, lo que le dio un perfil progresista que se fue labrando con sus intervenciones en los plenos municipales. Fue muy crítico con el cierre de la Universidad en febrero de 1975. En julio de 1976 pidió que se hiciera una revisión completa del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para atajar los desmanes urbanísticos y la brutal especulación urbanística. Y en la sesión de primero de octubre de aquel mismo año 1976, Rafael, junto con el concejal Martín Luquero (médico de profesión), propone que se retiren del salón de sesiones, de las dependencias y despachos municipales, y de los balcones y fachadas de edificios de propiedad municipal, "los símbolos y banderas que no sean de la ciudad, de la región o el escudo y banderas nacionales", pues por  aquellas fechas aún estaban visibles los símbolos de la Falange.

Sus últimos meses de concejal fueron muy agitados. El 30 de mayo de 1978 el alcalde Manuel Vidal García solicita al gobernador Civil la desposesión del cargo de Rafael González y de Miguel Martín Luquero, alegando la inasistencia a los plenos, justo cuando Manuel Vidal accedió a la alcaldía. Los afectados indicaron que la inasistencia era reivindicativa por la falta de diálogo del alcalde con los partidos políticos y con las asociaciones vecinales. Los afectados indicaron que no iban a presentar recurso, y las asociaciones vecinales escribieron al gobernador para que no los cesara. En agosto quedaron definitivamente apartados del cargo.

En las primeras elecciones generales libres del 15 de junio de 1977, se presentó al Senado por la Democracia Cristiana. No salió elegido, pero obtuvo un notable respaldo electoral.

Terminada su etapa política, Rafael siguió teniendo una intensa vida pública en el ámbito de la cultura vallisoletana: impartió conferencias, fue jurado de concursos literarios, moderó mesas redondas, etc.  Fue el encargado de leer el pregón de la Feria y Fiestas de San Mateo de 1979: lo había escrito Jorge Guillén, pero no estaba en condiciones de venir desde Málaga, donde residía el poeta.

Rafael falleció el 8 de julio de 2008 a los 71 años de edad.

La Seminci

A primeros de 1972 el alcalde le encarga a Rafael coordinar el Festival de España que se iba a celebrar en Valladolid entre el 5 y el 29 de mayo; mas, el salto de calidad en estos temas lo da cuando en febrero de 1976 fue designado director de la Seminci, que ese año celebraba su 21 edición. En abril de 1977 presenta su dimisión alegando que se había creado una nueva estructura colegiada para dirigir la semana y él quería que la nueva dirección   tuviera las manos completamente libres para encarar el rumbo de la Seminci, y negó que su dimisión se debiera a diferencias con Antolín de Santiago Juárez, tal como se había rumoreado. Preguntado por El Norte de Castilla sobre el marcado carácter político que se anuncia en las películas que se iban a proyectar en la 22 edición, comentó que no entendía que un sector del público viera «rojos» por todas partes. Lo cierto es que el cartel –en la foto- que se eligió para aquella edición fue polémico, pues reflejaba una manifestación con sus pancartas y estaba realizado por Renau, un artista antifranquista.  Tras su dimisión,  Rafael pasó a formar parte de la dirección colegiada, en la que estaban también, entre otros, el crítico Fernando Herrero y el periodista Germán Losada. Una dirección que pilotó la Seminci entre 1978 y 1983, años muy duros en los que Rafael estuvo hasta que en 1984 fue contratado Fernando Lara.