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El puente llega con récord de precio de los carburantes

Óscar Fraile
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La gasolina de 95 octanos se paga a 1,498 euros, el importe más caro de la historia en un mes de diciembre y el tercer registro histórico desde que hay datos. Llenar un depósito de 50 litros cuesta 17 euros más que hace un año

021221JT_0075.JPG - Foto: Jonathan Tajes

La gasolina no escapa a la imparable escalada de precios que están experimentado los suministros y algunos productos de primera necesidad. El importe de los combustible bajó ostensiblemente después de la declaración del estado de alarma, cuando se impusieron las restricciones de movilidad y, por consiguiente, la demanda se desplomó. El litro de gasolina de 95 octanos pasó de 1,305 euros en febrero de 2020 a 1,109 en abril, pero desde entonces no ha dejado de subir de forma imparable, no solo para recuperar el precio prepandemia, sino para superarlo con un generoso margen. Así, según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el importe medio que se paga en las gasolineras de Valladolid es de 1,498 euros, el más alto de la historia en un mes de diciembre tras superar los 1,427 euros de 2013. Además, se trata de la tercera gasolina más cara de la historia en Valladolid, por encima de los 1,521 y los 1,515 euros de abril y septiembre de 2012, respectivamente.

Este récord llega poco antes del inicio del puente de la Constitución, cuando millones de españoles realizan desplazamientos para disfrutar de unos días de descanso o ver a familiares. Así que el impacto de esta subida en las economías domésticas es importante, y se une a otras 'cargas', como la del precio de la luz. Llenar un depósito de 50 litros de gasolina de 95 octanos costaba hace un año 57,5 euros en Valladolid. Pues bien, hoy hay que pagar 17,4 euros más.

En lo que se refiere al gasóleo, ha seguido una evolución muy similar a la de la gasolina de 95 octanos, con un precio ligeramente inferior. Pero, en este caso, no se trata del diciembre más caro de la historia. Los 1,366 euros que se pagan de media actualmente son los mismos de 2012 y no llegan a los 1,388 del mismo mes de 2013. Fue precisamente en los meses de febrero y abril de ese año cuando el diésel marcó su máximo histórico en Valladolid, con 1,414 euros. Pese a ello, el efecto en el bolsillo de los conductores será el mismo, pues pasarán de pagar 51,8 euros por llenar el depósito hace un año a los 68,3 de este mes de diciembre.

Es probable que el encarecimiento de los últimos meses haya contribuido a que el consumo de gasolina no haya recuperado niveles previos a la pandemia, aunque está muy por encima de los del año pasado. Así lo demuestran los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores). Entre enero y septiembre de este año se dispensaron en Valladolid 38.074 toneladas de gasolina de 95 octanos, casi un 31 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado, cuando la actividad económica estaba mucho más afectada que ahora por la pandemia. Sin embargo, este nivel de consumo todavía no ha llegado al que había en 2019. En los nueve primeros meses de ese año se vendieron 38.997 toneladas, un 2,4 por ciento más que este año.

Mucho más lejos de recuperarse está el consumo de diésel. Entre enero y septiembre de este año se vendieron casi 185.000 toneladas de gasóleo A en Valladolid, que son un 10,2 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado, pero un 12,5 por ciento menos que en 2019, la referencia más cercana de un año sin los efectos de la pandemia.

Los datos de Cores también recogen el consumo de gasóleo B, que es el que utiliza la maquinaria agrícola; y de gasóleo C, habitual en las calderas de calefacción y equipos de generación de calor. En el primer caso, no ha habido excesivas variaciones, toda vez que la actividad en el campo no se ha visto tan alterada por la pandemia. Al contrario, el sector primario se ha vuelto a revelar como uno de los pilares de esta sociedad. Así, las 64.781 toneladas consumidas entre enero y septiembre de 2019 pasaron a ser 67.243 el año pasado y 68.644 en el presente ejercicio. En lo que se refiere al gasóleo de calefacción, se ha pasado de 13.737 toneladas en 2019 a 12.365 el año pasado y 12.529 en el actual.

elegir bien la gasolinera. La diferencia de precio en las gasolineras de la capital y la provincia es más que notable. Las más baratas suelen ser las que pertenecen a cooperativas agrarias en la provincia. Dentro de la capital, según los datos del Ministerio, la más económica es la situada en el kilómetro 3.200 de la carretera de Soria, donde el litro de gasolina de 95 octanos se paga a 1,419 euros. Por el contrario, la más cara se ubica en el número 65 del paseo de Arco de Ladrillo, con un precio de 1,549 euros. Y para repostar diésel, la más barata está en la calle Cromo, en el polígono de San Cristóbal, con 1,299 euros, mientras que la más cara es la de la plaza de San Bartolomé, con 1,409 euros.

Un reciente informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) destaca que los usuarios de gasóleo pueden ahorrar casi ocho euros al llenar un depósito de 50 litros en Valladolid si eligen la estación de servicio más barata, en comparación con la más cara. En el caso  de la gasolina, el ahorro es un poco más reducido: 7,5 euros.

Casi la mitad de lo que se paga son impuestos

Según los datos del propio Ministerio para la Transición Ecológica, casi la mitad de lo que los españoles pagan por la gasolina y el gasóleo son impuestos. Concretamente, el 49,3 por ciento en el primer caso y el 47,1 por ciento en el segundo. Aunque este sea un aspecto que genera mucho recelo entre los conductores, lo cierto es que este porcentaje está por debajo de la media ponderada de la Eurozona, donde se paga un 56,3 y un 53,2 por ciento en impuestos, respectivamente. En lo que se refiere a la gasolina, el país donde más se grava el combustible es Luxemburgo, con un 60,5 por ciento de impuestos en el precio final, que es de 1,434 euros por litro. En el otro extremo se sitúa Letonia, con un 46,9 por ciento de impuestos para un precio de 1,428 euros.