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La revolución de los 'bajitos'

Agencias
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La revolución de los ‘bajitos’ - Foto: Andreas Gebert / POOL

Cuando el fútbol de Italia se agita y se llena de electricidad, cuatro nombres, Federico Chiesa, Lorenzo Insigne, Nicolo Barella y Marco Verratti, forman un combo de poca estatura culpable del éxito del cambio de estilo transalpino que evita el ‘catenaccio’ y sale a morder al rival.

Todos recuerdan a los mejores años de la selección española, entre 2008 y 2012, que con figuras como Jordi Alba, Xavi Hernández, Andrés Iniesta o David Silva gobernaron Europa y el mundo con pocos centímetros. Bajo los mandos de Luis Aragonés y Vicente del Bosque, cuatro de sus hombres más importantes no superaban los 1,73 metros que mide Silva.

Casi una década después del último éxito de aquella selección, la Azzurra parece que ha recogido el testigo de un equipo ya histórico y cuatro de sus pilares en el juego creativo y de ataque basan su juego en la inteligencia, la habilidad, mientras también huyen del juego más físico.

Italia juega a otra cosa diferente a la que normalmente tiene acostumbrados a sus aficionados y por lo menos recuerda al estilo ‘marca España’ aunque tal vez con un juego más directo. A semejanza de la mejor Roja de todos los tiempos, la altura no es indispensable.

Lo demuestran las medidas: Lorenzo Insigne es el más bajito con 1,63, Marco Verratti llega al 1,65, Nicolo Barella mide 1,72 y Federico Chiesa, 1,75. A lo largo del torneo, todos han sido indispensables en la buena actuación de Italia.

Verratti y Barella, junto a Jorginho, son el reloj de Italia. A diferencia del Chelsea, más parecido a Busquets a la hora de guardar la posición, ambos tienen una marcha más para romper líneas y acelerar el juego de su selección.

Cuando llegan a campo contrario, se encuentran con sus otros dos aliados que tocan a rebato. Por delante, Insigne y Chiesa son dos puñales con mucha técnica, gol y velocidad. La otra pata del sexteto la forma Immobile, el hombre encargado de cerrar las jugadas.