La iluminación navideña pierde la aportación de 60 comercios

Óscar Fraile
-

La mala situación económica, el cese de actividad de algunos negocios y el malestar por las restricciones a su trabajo han hecho que este año colaboren un 4,6% menos que en 2019

La iluminación de la calle Santiago es una de las principales novedades de este año. - Foto: Jonathan Tajes

La iluminación navideña de Valladolid se ha situado este año en el centro de la polémica. El alcalde, Óscar Puente, ha tenido que responder a los que censuraban que el encendido se haya adelantado respecto a otros años, así como el efecto llamada para contribuir a las aglomeraciones en la calle Santiago y el gasto que supone en mitad de una pandemia, por encima de los 300.000 euros. El regidor ha respondido durante los últimos días que los comerciantes están «encantados» con la iluminación, que no se ha producido tal aglomeración y que el riesgo es mínimo al tratarse de un espacio al aire libre e ir las personas con mascarillas, además de explicar que el contrato de la iluminación es plurianual, por lo que no cumplirlo podría suponer indemnizaciones para el Ayuntamiento.
Los comerciantes pagan una parte de la adquisición e instalación de los arcos luminosos. Concretamente, un 30 por ciento, según los datos facilitados por las asociaciones Avadeco y Fecosva. Se trata de una aportación voluntaria que se hace calle por calle, de modo que, si no se llega a cubrir el coste, esa vía se queda sin iluminación. Por eso son los propios comerciantes los que se organizan cada año para recaudar el dinero y no quedarse sin luces. Y aunque la mayoría de ellos colabora, suele haber algunos que se niegan por diferentes motivos. Al final, el pago se divide entre todos los que aportan, a partes iguales.
Lo cierto es que este año ha descendido el número de comercios colaboradores. De los 1.385 de 2019 se ha pasado a los 1.325 de 2020. Es un 4,6 por ciento menos, una cifra condicionada por los cierres que ha generado la pandemia y por las dificultades económicas de las empresas, aunque la aportación no suele superar los 60 o 70 euros.
También hay comerciantes que han dejado de pagar como medida de protesta por las restricciones que les han impuesto para hacer su trabajo. Y no solo las derivadas de la pandemia. Entre los negocios consultados por El Día de Valladolid hay bastantes muy molestos con las impuestas al tráfico en el centro de la ciudad. «Lo que provocan al peatonalizar es que la gente se vaya a los centros comerciales», se queja el responsable de la papelería Carlin, en la calle Regalado, quien también opina que la iluminación de la calle Santiago «es una vergüenza» porque «parece la Feria de Abril de Sevilla». «Yo no suelo colaborar porque las luces que ponen no representan la Navidad, quiero recordar que somos un país católico», añade.
Otro comercio que ha decidido dejar de aportar este año es Ansúrez Joyeros. «Algunas veces lo hago y otras no, en función de cómo vaya el negocio», señala su propietaria. Y este no parece ser el mejor año. «Las peatonalizaciones han hecho mucho daño», se queja.
Bien es cierto que hay otros comercios que aportan más por solidaridad que por ganas. Es el caso del responsable de la librería de bajo coste Re-Read. «He pensado hasta última hora dejar de aportar este año, pero al final lo he hecho por solidaridad con mis compañeros», señala.
En cada calle suele haber un responsable de organizar la campaña y recaudar el dinero. En el caso de Regalado es  Jaime Curiel, de Zapatos Armonía, desde hace más de una década. Según él, este año se ha notado el «cabreo» de sus compañeros, aunque puntualiza que la mayor parte de ellos colaboran. «Se ha notado que alguno no ha colaborado por estos motivos, pero normalmente en esta calle somos bastante solidarios porque la gente sabe que si alguno deja de pagar lo vamos a acabar pagando el resto de vecinos», sostiene. En esta calle el coste de los arcos ha ascendido este año a 990 euros y la aportación por comerciante ronda los 66 euros. Curiel recuerda que Regalado solo se ha quedado un año sin luces, cuando era su madre la que gestionaba el cobro. «Una calle sin luz en Navidad pierde mucho, porque la gente tiende a ir por donde está iluminado», añade.
La mayoría aporta. Pese a la pérdida de aportaciones de este año, la mayor parte de los comerciantes colaboran y están concienciados sobre la importancia de hacerlo. «Hay cosas que están mal hechas, pero no por eso vamos a dejar de pagar las luces de Navidad, porque es muy triste no tenerlas, aunque respeto todas las formas de pensar».
También son fieles con el pago en Joyería Tremiño. «Creo que son buenas para animar al personal, y más en estas circunstancias, en las que estamos un poco tristes», señalan desde el negocio. Por su parte, la responsable de la tienda de moda Marpormedio cree que el comercio debería estar exonerado del pago este año. «He pagado 50 euros en la plaza de los Arces para iluminar dos arbolitos, mientras que en la calle Santiago se ha tirado la casa por la ventana», opina. También en esa plaza se sitúa La bella candela, donde aportan este dinero porque la iluminación «es buena a nivel comercial», especialmente en Navidad. «Para nosotros es una campaña muy importante y es cierto que la gente se anima a pasear por las zonas más iluminadas», finaliza.