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Reloj de Benavente y rollo de Villalón

Jesús Anta
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Rollo de Aguilar de Campos.

Varios municipios de la provincia de Valladolid presumen de conservar los rollos. Las Cortes de Cádiz consideraron que aquellas columnas (que por esa época ya no tenían más función que la decorativa) eran una reminiscencia de signos de vasallaje y debían ser eliminadas: un decreto fechado el 26 de mayo de 1813, ordenó a los ayuntamientos la demolición de todos los signos de vasallaje que hubiera en las entradas de los municipios, casas consistoriales o cualquier otro sitio.

No todos los municipios hicieron caso de aquella orden, y producto de tal desacato fue que España conserva unos ciento cincuenta rollos. Nueve de ellos en Valladolid.

La estructura de los rollos sigue ciertos patrones: de piedra, sobre una grada con varios escalones, con una base, columna y remates con bolas, picos o conos. Se solía poner los símbolos de la autoridad propietaria de la villa. Y a la columna, cuando el rollo ejercía de picota, se le añadían unas argollas donde se encadenaba o ataba al reo para que sufriera el escarnio público.

De arquitectura gótica es el rollo de Aguilar de Campos, que se erige frente a la iglesia de San Andrés, de un bellísimo pórtico mudejar. En 1979, iglesia y rollo fueron declarados Bien de Interés Cultural.

En Villalón de Campos, rematado en un pináculo que sostiene una veleta, en los primeros años del siglo XVI se levantó el rollo de justicia, de estilo gótico flamígero isabelino. De una altura de 10 metros, destaca por su rico decorado, lo que le hace ser uno de los más artísticos y monumentales de España. Algunos datos apuntan a que tal vez fuera trabajado por un maestro cantero de la Catedral de Burgos. Sea como fuere, ha entrado en la lista de los principales monumentos españoles, tal como indica este viejo dicho: «Campanas, las de Toledo; iglesia, la de León; reloj, el de Benavente; y rollo, el de Villalón». Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1929.

 El rollo de Mayorga, rematado con una especie de templete, se fecha en el primer cuarto del XVI. Es una sobria pero esbelta columna decorada con la representación de cuatro bestias legendarias que apuntan en los cuatro puntos cardinales.

Bolaños de Campos, tiene el más austero de los rollos terracampinos. De finales del XV, está rematado con cuatro cabezas de león.

Curiel de Duero, puerta del Valle del Cuco, tiene en su entrada un rollo del siglo XVI que muestra en su coronación el escudo de los Zúñiga o Estúñiga, que tenían su palacio en la plaza principal del municipio.

Adentrados en el Valle del Cuco,  en la plaza de Valdearcos de la Vega  se conserva un  rollo que podríamos considerar renacentista, rematado por una cruz de hierro forjado.

Villalar de los Comuneros puede presumir de su villazgo, pero solo conserva la coronación del rollo, que tiene forma piramidal. Del siglo XV, es propiedad del Museo de Valladolid, pero está depositado en el Ayuntamiento del municipio comunero.  Se conoce como Piedra de los Comuneros, pues tradición dice que junto a él fueron ajusticiados Padilla, Bravo y Maldonado y en sus escarpias colgaron sus cabezas. 

En su parte alta del caserío, Simancas conserva un rollo, también declarado Bien de Interés Cultural.

Finalmente, Torrelobatón recuperó  su rollo en 2007, que  estuva en la finca que por estas tierras tenía Rafael Cavestany, ministro de Agricultura entre 1951 y 1957. Se reubicó en su emplazamiento original, es decir en la entrada del pueblo por donde viene la Cañada Real Leonesa Occidental.