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¡Aquí Radio Castilla Valladolid!

Jesús Anta
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La emisora estaba instalada en el edificio Hotel de France (actual Residencia Universitaria Reyes Católicos de la calle Teresa Gil). - Foto: Jesús Anta.

El 1 de febrero de 1934 la radio comenzó su andadura en Valladolid. La emisora estaba instalada en el edificio Hotel de France (actual Residencia Universitaria Reyes Católicos de la calle Teresa Gil). A las dos de la tarde de aquel día, la 'speaker', señorita Ana Eugenia Viliesid Rusell, pronunció, emocionada, las primeras palabras de la emisora E A J 47 Radio Castilla Valladolid, que así se llamó aquella primera radio: «Señoras, señores… Las primeras palabras que pronuncie ante el micrófono como locutora o speaker de E A AJ 47 Radio Castilla Valladolid, han de ser expresión de mi saludo cariñoso y cordial a todos los radioyentes…» y, concluyó: «Así, pues, señores, les ruego un poquito de indulgencia en mis primeros días de trabajo. Repito mi cordial saludo y mis mejores deseos para todos ustedes».

La emisora se había montado en apenas un año: el 3 de abril de 1933, don Manuel Mata, residente en Burgos, registró en las oficinas del Ayuntamiento vallisoletano una instancia para instalar una emisora de radiodifusión en unas habitaciones del hotel de Francia. Era el mismo empresario que estaba montando una emisora en Burgos, que comenzó a funcionar poco antes que la de Valladolid.

Según relata el historiador Matteo Tomasoni, al acto asistieron autoridades civiles, militares, eclesiásticas y empresariales, es decir, el todo Valladolid. Las intervenciones que allí se hicieron ensalzaron la obra educativa que puede realizar la radio, y el gobernador civil aprovechó sus minutos de alocución para enviar un mensaje: la situación política estaba muy tensa hasta el punto de que en aquellas fechas España estaba bajo el estado de alarma. Actuó la Coral Vallisoletana y Francisco Mendizábal (cronista de Valladolid), recitó una «inspirada» composición de José María Pemán. Aquello, según el historiador Celso Almuiña, supuso un verdadero reto técnico, pues se estaba retrasmitiendo tanto desde el salón de actos del Ateneo (en el que actuó la Coral Vallisoletana) como desde la propia emisora, donde hablaban las autoridades invitadas.

Desde entonces, la radio no hizo sino popularizarse entre las familias vallisoletanas, y se convirtió en un agradable entretenimiento. En las retrasmisiones diarias, que en las primeras semanas solo eran de cuatro horas (luego pasaría a emitir durante toda la tarde), abundaban los números musicales de todos los estilos: marchas militares, pasodobles, obras interpretadas por orquestas filarmónicas, conferencias y discursos, avisos oficiales, asuntos sobre la agricultura vallisoletana, programas para la infancia y ¡cómo no!  el informe meteorológico.  

Ahora nos pueden parecer pueriles los debates que entonces había sobre las ventajas e inconvenientes de la radio. En aquella sociedad de los años 30 se coló en las casas un nuevo artefacto que podía llegar a todas las personas, incluso a las analfabetas (es decir, que no leían prensa), jóvenes, mayores, catedráticos o labriegos. Se debatía acerca de cómo podía influir en la educación de la infancia, e incluso se alertaba del posible peligro de quemaduras y calambres por la inadecuada manipulación de los aparatos de radio.

En agosto de 1936 comenzó a funcionar otra emisora de radio en Valladolid:  Radio Falange Española número 1 en la calle Santiago, 2.

Con el paso del tiempo, aquella Radio Castilla pasó a formar parte de la cadena Ser, y Radio Falange de Radio Nacional Española.