El Plan Renove puede ayudar a retirar el 65% de los coches

Óscar Fraile
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Solo el 35 por ciento de los coches de Valladolid tiene menos de diez años. La patronal de los concesionarios aplaude las ayudas y prevé que contribuirán a renovar el parque y mejorar la seguridad

El 65 por ciento de los coches de Valladolid tiene más de diez años. - Foto: El Día

El Plan Renove de ayuda a la automoción presentado recientemente por el Gobierno ha sido un balón de oxígeno para una industria que se encuentra al límite, con unos fabricantes aferrados a los expedientes de regulación de empleo y unos distribuidores sin casi actividad en los tres últimos meses. Los 3.750 millones que destinará el Ejecutivo central tienen un doble objetivo. Por un lado, ayudar a un sector que representa el 10 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) nacional y, por otro, dar un paso adelante en la defensa medioambiental, toda vez que estas ayudas están destinadas a los compradores que entreguen un vehículo de más de diez años para comprar otro con unas emisiones por debajo de 125 gramos de CO2 por kilómetro. 
Y esto deja fuera de estas ayudas a un buen número de potenciales compradores, pese a que el parque de vehículos de Valladolid está más envejecido que la media española. Según los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), de los 269.812 turismos de la provincia, 173.731 están matriculados antes de 2010, un 64,3 por ciento. Se trata de un porcentaje superior al de España, donde los coches de más de diez años representan el 61 por ciento del total.
El Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes un Plan Renove dotado con 250 millones del total de ayudas que destinará el Gobierno a la automoción. Las subvenciones serán de entre 400 y 4.500 euros, en función del nivel de eficiencia medioambiental del vehículo que se quiera adquirir. La máxima será para los que tengan la etiqueta Cero, generalmente híbridos enchufables y eléctricos con un precio muy por encima de la media. Según los datos de la DGT, actualmente solo hay 250 coches en circulación matriculados en Valladolid con esta etiqueta, y 85 motocicletas. De hecho, estas ayudas están limitadas a vehículos de menos de 35.000 euros, pero el Gobierno ha elevado ese precio hasta los 45.000 euros para lo coches con la etiqueta Cero, porque suelen ser más caros, o los comprados por personas con movilidad reducida.
Por otro lado, los que tengan la etiqueta Eco también podrán optar a ayudas de hasta mil euros, aunque estos vehículos tampoco son muy frecuente en Valladolid. Hay 3.593 turismos y seis motocicletas, según la DGT. Los más habituales son los que tienen la etiqueta B (vehículos de gasolina matriculados a partir de 2000 y diésel a partir de 2006), con 97.364 turismos y 5.357 motos; y los de la C (de gasolina matriculados desde 2006 y diésel desde 2014), con 71.517 coches y 16.174 motos. Además del Plan Renove, el Gobierno también ha anunciado el Plan Moves II, dedicado exclusivamente a la adquisición de eléctricos e híbridos enchufables, en el que no será necesario entregar un vehículo de más de diez años.
El representante de Faconauto en Castilla y León, la patronal de los concesionarios, Ángel Concejo, reconoce que el plan del Gobierno es «coherente» con la estrategia europea de reducción de emisiones de CO2. «Lógicamente esto tiene que ir reflejado en el plan de ayudas, es vital que sea así», señala.
Según él, el efecto que ha tenido  la pandemia en el sector ha sido «demoledor», con un «problema adicional», que es que los concesionarios han tenido que «soportar» parte del stock de los fabricantes. «Tenemos millones y millones de euros en nuestras concesiones que no se han podido vender en los últimos meses, y eso tiene su correspondiente coste financiero y sus efectos a nivel de liquidez», explica. Los datos avalan las palabras de Concejo. En mayo solo se matricularon en Valladolid 205 vehículos, un 73,8 por ciento menos que en el mismo mes del año pasado, y en los cinco primeros meses del año s registraron en la provincia 1.666 ventas, un 53,6 por ciento menos que en 2019. Es una caída similar a la que se ha producido en España (-52,2 por ciento) y en Castilla y León (-54 por ciento), según las estadísticas de la Asociación Nacional de Fabricantes (Anfac). 
Agarrados a los ERTE

El propio Concejo reconoce que la posibilidad de acogerse a los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) ha salvado la oleada de cierres y despidos que hubiera provocado una situación así sin esta herramienta de flexibilidad. «La actividad de post-venta, en la parte de talleres, se está recuperando a muy buen ritmo», indica. El área en el que hay más margen de mejora es el de ventas.
El responsable de Faconauto reconoce que estos planes, muy similares a los que se implantaron en otros momentos para ayudar al sector, suelen tener un impacto muy importante en la demanda. «Aunque en la situación actual podrá verse menos el efecto a corto plazo por la situación de incertidumbre del propio consumidor, dado que todavía hay mucha gente inmersa en expedientes de regulación y situación inestables», asevera. Pero prevé que «cuando mejore esta situación, el efecto del plan tendrá un efecto multiplicador para la demanda».
Además, considera que estas ayudas al final sí que consiguen uno de los objetivos que persiguen, que es potenciar las ventas de coches menos contaminantes para reducir las emisiones de CO2. «La oferta de este tipo de vehículos se ha multiplicado y hay muchas alternativas disponibles, porque el plan no restringe por tecnología, sino por volumen de emisiones y nivel de eficiencia», señala. Según Concejo, «las diferencias de precio entre tecnologías van a ser mínimas» al abaratar las más eficientes, ya que hasta ahora el alto precio de híbridos y eléctricos era una barrera para su implantación a gran escala. «Por ejemplo, antes a un cliente le tenías que decir que el mismo coche en diésel e híbrido te daba las mismas prestaciones, pero el segundo era mil y pico euros más caro», explica.