Los hospitales retoman los trasplantes no urgentes

Óscar Fraile
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El Río Hortega realiza el primero de hígado a un paciente que no estaba en urgencia cero después de diez semanas en las que solo se había hecho dos de corazón a receptores que no podían esperar

Los hospitales retoman los trasplantes no urgentes. - Foto: Efe

Una de las medidas que se tomó recién iniciada la pandemia fue la de reducir los trasplantes a los pacientes de la denominada urgencia cero, es decir, aquellos receptores que corren un riesgo vital si no reciben el órgano de forma inminente. Y en los dos meses y medio transcurridos desde la activación del estado de alarma eso solo ha sucedido dos veces en Valladolid con dos personas que necesitaban un nuevo corazón. Una circunstancia curiosa si se tiene en cuenta que solo se suelen hacer entre diez y quince trasplantes cardiacos al año. No ha sucedido lo mismo con los de hígado y riñón, los otros dos que se realizan en los hospitales vallisoletanos. En estos casos, la paralización ha sido absoluta. Una situación que cambió la pasada semana. El Río Hortega realizó el primer trasplante de hígado a un paciente que no estaba en urgencia cero, si bien rechazó el órgano y hubo que hacer una segunda intervención de urgencia para implantar otro.
Ha habido dos razones fundamentales para casi suspender esta actividad durante diez semanas. La primera es la necesidad de reservar las camas de cuidados intensivos para los pacientes más graves con coronavirus. La segunda es, precisamente, evitar riesgo de contagio entre los receptores, puesto que la tasa de mortalidad cuando se infectan con la covid-19 es muy superior a la del resto de población.
No obstante, el descenso de la presión asistencial ha hecho que los hospitales tengan previsto «en los próximos días» volver al ritmo normal de trasplantes. La intención es que la próxima semana se vuelva a la normalidad, tal y como confirma el coordinador regional de trasplantes, Pablo Ucio: «el Río Hortega ya ha activado el programa de trasplante hepático normal, en el cardiaco también estamos en situación de normalidad y el renal está pendiente de una remodelación logística». Unos cambios que tienen que ver con la reestructuración de zonas para encontrar una ubicación para los pacientes que se tengan que someter a diálisis y puedan estar contagiados de la covid-19. Son, en definitiva, motivos de seguridad.
Ucio reconoce que los trasplantes se han paralizado para reducir riesgos. Por ejemplo, en los de riñón había dificultades para mantener aislados a los pacientes dializados. «Son análisis de relación riesgo-beneficio», explica, porque el peligro de contagio para los receptores no se produce tanto en la intervención, «donde se toman todas las precauciones, sino después del trasplante, cuando hay que mover al enfermo por todo el hospital para hacerle pruebas». Según Ucio, la mortalidad en las personas trasplantadas que se infectan ronda el 30 por ciento.
El coordinador regional de trasplantes también señala que en estas semanas «han caído mucho los donantes», por dos razones. La primera es que la ocupación de todas las unidades de críticos estaba centrada en pacientes covid, y la segunda es que la patología que genera esas donaciones, que en la mayoría de los casos provienen de accidentes cerebrovasculares, también ha descendido. No obstante, a principios de la presente semana hubo dos donantes en el Hospital Clínico Universitario.
Resulta complicado determinar cuántos trasplantes se hubieran hecho en estas diez semanas en condiciones normales. Según la Memoria de Donación y Trasplantes de Castilla y León correspondiente al pasado año, en el Clínico se batió el récord de los de riñón, con 83. Es decir, una media de 1,5 cada semana. De lo que se desprende que en este periodo se habrían hecho unos 15. En lo que se refiere al hepático, se hicieron 35 en el Río Hortega, la cifra más baja desde 2009. Eso equivale a uno cada dos semanas. Es decir, se podrían haber hecho entre seis y siete durante la pandemia.
Los dos únicos casos

Los dos únicos trasplantes de corazón que se han hecho eran imposibles de aplazar porque los receptores estaban en urgencia cero. Es decir, si no recibían el corazón en una semana podían fallecer. Ambos dependían de un corazón artificial y estaban en una situación «muy grave». Tanto, que ya había afectado a la situación de otros órganos. El riñón en un caso y el hígado en otro. Los dos siguen ingresados en la Unidad Coronaria para afrontar un proceso de recuperación que es lento, aunque las dos operaciones salieron como estaba previsto y su situación ahora es estable.
Todos los trasplantes cardiacos de Castilla y León se realizan en el Clínico, único centro autorizado por la Consejería de Sanidad desde el 31 de julio de 2001. Entre ese año y 2019 se han hecho 171 intervenciones, diez de ellas el año pasado. También en este hospital se hacen los trasplantes renales, si bien hay otro programa autorizado en el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca. El año pasado se hicieron 83 en Valladolid para un total de 1.075 desde que se autorizara el programa en el año 1995. Por otro lado, los trasplantes hepáticos se realizan en el Río Hortega gracias a un programa autorizado en la misma fecha que el cardiaco. En estas casi dos décadas se han hecho 672 operaciones.