La crisis deja en el aire la venta de 5.866 viviendas nuevas

Óscar Fraile
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Las dificultades económicas en las que se han visto inmersos muchos de los que eran potenciales compradores antes de la pandemia lastran al sector inmobiliario

La construcción de viviendas nuevas se ha vuelto a reactivar. - Foto: J. Tajes

La crisis económica que ha generado el coronavirus ha caído como una losa en un sector, el inmobiliario, que empezaba a disfrutar de cierto dinamismo en los últimos meses. Muchos de los potenciales compradores, los que se habían animado en el primer trimestre a acudir a interesarse por una vivienda a una agencia, se han visto inmersos en expedientes de regulación de empleo. Eso, en el mejor de los casos, porque otros se han quedado sin empleo. Una incertidumbre cuya consecuencia es conocida para el sector: paralización de todas las inversiones importantes, entre las que, evidentemente, se encuentra una vivienda.
Un parón en la demanda que coincide con un incremento de la oferta después del regreso al paisaje urbano de unas grúas que llevaban años paradas por la anterior crisis desatada en 2008. Y así lo ponen de manifiesto los datos publicados hace unos días por el Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana. En 2012 (datos más antiguos disponibles) había en Valladolid 6.403 viviendas nuevas sin vender, una cifra que no paró de bajar hasta las 5.554 de 2017 porque, aunque se vendía poco, no se contruía casi nada. En ese año se produjo un punto de inflexión y el stock de vivienda nueva empezó de nuevo a crecer hasta llegar a los 5.866 inmuebles del año pasado.
El presidente de la Asociación Vallisoletana de Empresarios de la Construcción (Aveco), Alberto López, asegura que actualmente se está construyendo en Valladolid «al mismo nivel que antes de la covid-19», porque son proyectos que no se gestan «en un mes o dos». Pero eso no significa que el coronavirus no haya tenido ningún impacto. «Ahora hay que pensar mucho antes de iniciar cualquier proyecto porque no sabemos si va a haber compradores», asegura. El presidente de los constructores reconoce que en las últimas semanas ha visto movimientos que alimentan la incertidumbre. «He visto situaciones muy complicadas en el mercado, como gente que ha parado la compra porque se ha quedado sin trabajo», añade.
El precio 

Además, hay otro factor importante que contribuye a frenar el dinamismo del mercado. Muchos expertos coinciden en señalar que el precio de la vivienda bajará en los próximos meses. Una tesis que también defiende la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). «En esa bajada del precio influirán factores como el incremento del paro, la abrupta reducción de ingresos de los hogares españoles, las medidas de ajuste que se impondrán para contener el gasto público generado por la crisis y la subida previsible de impuestos», dice la asociación. López reconoce que «puede ser» que esa caída se produzca, pero señala que «todo depende de la profundidad de la crisis». Además, sostiene que en torno al mes de noviembre ese aspecto ya estará muy claro.
Lo cierto es que la actividad inmobiliaria que registra en la actualidad en Valladolid no tiene nada que ver con la de los peores años de la anterior crisis. En el centro de la ciudad se están desarrollando numerosas promociones. Algunas ya terminadas y otras en construcción, en zonas como la Bajada de la Libertad, Leopoldo Cano, Claudio Moyano, Perú y Colmenares. Además, hay otras zonas de la ciudad en expansión, como Puente Jardín, donde hay proyectados unos 1.200 pisos, además del entorno de El Pichón, La Galera, el callejón de la Alcoholera y la Ciudad de la Comunicación.
El efecto del coronavirus en las ventas del primer trimestre, aunque solo se reduce a la segunda quincena de marzo, ha quedado patente en las estadísticas. En cada uno de los trimetres de 2018 y 2019 se hizo una media de 1.424 transacciones inmobiliarias de vivienda. Pues bien, en los tres primeros meses de este año la cifra bajó hasta las 1.245.
En el centro 

La promotora Norforest es una de las que tiene en marcha más proyectos en Valladolid, comercializados a través de Vallenova Exclusive. «Hemos notado lentitud por parte de los posibles compradores», señala Juan Luis Blanco, de la comercializadora, quien confirma que «en la ciudad hay bastantes proyectos en diferentes barrios». Por ejemplo, en Villa del Prado, con las 137 viviendas de la promoción Las Terrazas del Prado que «se están vendiendo», pese a la incertidumbre. De hecho, Blanco cree que la crisis afectará más a la segunda mano que a la obra nueva. Norforest también tiene otros proyectos de 18 viviendas en la plaza de Caño Argales, 16 en la Bajada de la Libertad y diez en la calle Leopoldo Cano, entre otras. «En el momento que hay incertidumbre, el inversor siempre se protege comprando en el centro», sostiene. Hace pocas semanas que también han iniciado la comercialización y construcción  de 20 apartamentos y duplex en la calle Manzana, al igual que han comenzado los trabajos en el interior del antiguo comedor social, enfrente del Teatro Calderón, donde se construirán 34 viviendas con garaje.
El delegado en la zona norte de la promotora inmobiliaria Aedas Home, José Antonio Baeta, es más optimista y asegura que «los primeros datos de ventas tras la covid-19 dicen que el impacto está siendo residual en lo que se refiere al mercado de vivienda de obra nueva, lo que se traduce en que Valladolid continuará fuerte a pesar de la crisis sanitaria». De hecho, confirma que su empresa está estudiando nuevas oportunidades de inversión. Respecto a los precios, cree que la obra nueva todavía tiene «cierto recorrido al alza», y que el descenso se centrará en la de segunda mano. Para él, la mayor demanda se concentra actualmente en la zona sur, Villa de Prado, Parquesol, avenida de Burgos y Arco de Ladrillo.
La crisis de la covid-19 también ha afectado a otra área del negocio inmobiliario: el de la reformas. David Martín, responsable de la empresa Artinor, dedicada a esta actividad, reconoce que los progresivos cambios de normativa «han condicionado mucho» el trabajo. Hubo que parar algunas de las reformas que estaban haciendo, pero ahora, con la vuelta a la normalidad, hay un repunte de actividad. Muy similar a lo que le sucedió a la empresa AMM Construcción 2010, especializada en reformas y eliminación de barreras arquitectónicas en comunidades de propietarios. «Ha habido mucho tiempo que no hemos podido trabajar porque las obras estaban prohibidas en edificios habitados», señala Maura del Teso. «Ahora estamos viviendo de lo que teníamos que terminar más lo que teníamos contratado», añade.