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Alfonso González Mozo

PLAZA MAYOR

Alfonso González Mozo

Periodista


Dos euros

07/05/2022

Poco más de un mes. Es el tiempo que han necesitado nuestros amigos del lobby de la gasolina para 'comerse' el descuento de 20 céntimos por litro que implantó el Gobierno el pasado 1 de abril, cuando la inestabilidad económica internacional por las tensiones energéticas provocadas por la guerra de Rusia en Ucrania había provocado una explosión del precio de los combustibles. La gasolina y, sobre todo, el gasóleo, han vuelto a dispararse sin pudor y da la sensación de que el grupo de empresarios que domina este mercado se está riendo en la cara de los usuarios y hasta del presidente del Gobierno, aunque, en su caso, el queroseno del Falcon se lo paguemos a pachas.
Pedro Sánchez decidió intervenir cuando el dos se coló en los precios de la gasolina y el gasóleo. Dos euros por litro parecía un precio indecente en medio de una crisis económica como la provocada por la compleja fusión del punto y final a dos años de pandemia con la guerra rusa. Mareó la perdiz unas semanas para ver si se arreglaba solo y terminó por dar el paso de implantar ese descuento. Ya en los días posteriores al 1 de abril se descubrieron varios casos de gasolineras que inflaron los precios en la noche previa a la irrupción del descuento; cinco de los veinte céntimos de la rebaja corría de su cuenta y les pareció que lo más justo era subir el litro y que se fastidiara el usuario. Todavía más.

Precios tan escandalosos como los que se vienen sufriendo en el supermercado desde que a Putin se le calentó la boca una noche de vodkas con sus colegas generales

La teórica vigilancia sobre los precios que anunció el Gobierno pareció servir para una cierta contención, pero, poco a poco, se ha vuelto a la senda del atraco y ya vuelve a estar todo como se lo encontró Sánchez cuando decidió intervenir. La gasolina 98, instalada por encima de los dos euros en cualquier estación de servicio; el gasóleo, en la franja de los dos euros en la gran mayoría de surtidores del país; y la gasolina 95, escalando día a día, aproximándose también a esos dos euros. Un pitorreo que puede tener los días contados si la ministra Calviño cumple su amenaza de retirar el descuento a los incumplidores.
Precios tan escandalosos como los que se vienen sufriendo en el supermercado desde que a Putin se le calentó la boca una noche de vodkas con sus colegas generales, desde que los camioneros provocaron unos pocos días de cierto desabastecimiento, desde que la inestabilidad mundial ha sido aprovechada por los de siempre para ganar más a costa del ciudadano de a pie, ese que paga la leche un 20% más cara que en febrero, el aceite a precio de Ribera del Duero y la gasolina al doble que hace quince años. Igualito que los sueldos...