La buena respuesta de los clientes anima a la hostelería

M.B
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Los negocios con licencia para terraza ya abiertos (más de un 65 por ciento) han ido sacando plantilla del ERTE. 250 establecimientos han solicitado al Ayuntamiento ampliar las ya existentes o instalar nuevas

Imagen de la Plaza Mayor esta misma semana. - Foto: Jonathan Tajes

«Mucho mejor de lo esperado». Prácticamente todos los hosteleros que han abierto esta semana sus terrazas repiten esta frase. Tras más de dos meses cerrados y con sus plantillas en ERTE, los negocios con licencia de terraza empiezan a ver la luz, auspiciados por el buen tiempo en Valladolid y las «ganas» de sus clientes. La Asociación de Hostelería cifraba a mediados de semana en un 65 por ciento los locales que habían abierto sus terrazas. Y, viendo los resultados, lo normal es que entre este fin de semana y el lunes den el paso el resto. La mayoría, además, había abierto con cierta prudencia y pocos trabajadores fuera del ERTE; teniendo que aumentar sus plantillas por esa buena respuesta de los clientes. Por eso quieren más. Y muchos han solicitado ampliar el número de mesas (hay que recordar que solo se puede abrir el 50%) y están a la espera del visto bueno del Ayuntamiento. Estas cifras positivas están animando al resto; hasta el punto de que son varios los negocios que, no teniendo licencia de terraza, la están solicitando estos días.
Desde la Concejalía de Movilidad y Espacio Urbano se ponen números a ambas solicitudes, sumando el jueves ya 250 peticiones. 
«De momento la gente está respondiendo fenomenal. Hay ciertos miedos y el cliente busca la seguridad de las terrazas, que vayas equipado, que limpies bien», reconoce Pablo Pérez, dueño de La Central, que abrió el lunes con 9 mesas y no para desde la mañana y hasta la noche: «De momento estoy yo y mi hermana; pero esto da solo para pagar la luz, el agua, la renta...». Mantiene el precio de dentro del bar y le ha sorprendido que la gente deja más propinas de lo normal.
Pablo Pérez, en La Central.Pablo Pérez, en La Central. - Foto: Jonathan TajesPablo aún no había sacado a trabajadores del ERTE, pero la mayoría se ha visto obligado a hacerlo a lo largo de la semana. Como Fran Castro y sus hermanos en el Café del Norte: «Empezamos nosotros más 6 empleados, pero hemos tenido que aumentar al ver la respuesta de la gente. Estamos sorprendidos para bien». Eso sí, se queja de que no había una normativa clara con los horarios, pensando que se debía cerrar a las 23.00 horas: «Parece que se respeta el horario de las cafeterías». Dan raciones y, como dato curioso, si no se lo piden, las reparten en platos individuales y con cubiertos también individuales. En algunos casos han ‘impuesto’ un tiempo mínimo por consumición. Aquí, no. ¿Los precios? «Había prevista una subida ya antes en algunos productos. En otros se mantienen», señala.
Otra de las dudas era la comida. Sí, se puede comer en las terrazas. «Nosotros hemos reducido la carta pero, a pesar de ello, la respuesta ha sido mucho mejor de lo esperado», explica Sergio Trigueros, responsable de la Pizzería La Competencia, que empezó con 3 empleados fuera del ERTE y el miércoles tuvo que ampliar a 9, sobre una plantilla de 18: «Estamos ya al 50%». En su caso abre un poco antes de lo habitual y cierra como antes del estado de alarma; y reconoce que ya ha habido días con cajas como en verano.
Todos los empleados usan mascarilla, en los locales solo se puede entrar de uno en uno y al baño (que se desinfecta más de una decena de veces). Entre servicio y servicio se limpian las mesas. Las reglas son de sobra conocidas por todos. 
Sergio Trigueros, responsable de La Competencia.Sergio Trigueros, responsable de La Competencia. - Foto: Jonathan Tajes«El primer día fue una locura de gente desde primera hora, como el día grande en Ferias. Los siguientes se ha ido tranquilizando todo», apunta Celina Castrillón, encargada de El Largo Adiós. Con los mismos precios de siempre arrancaron con el 75% de la plantilla, pero ya tienen al 100% fuera del ERTE.
A Alberto García, con tres terrazas ya abiertas (Marengo, en Parquesol; Tío Molonio y Verde Oliva, en Villa del Prado), le ha pasado parecido. Desde el lunes han tenido que ir sacando a más trabajadores del ERTE: «El tiempo y las ganas han ayudado. Ha sido una locura estos primeros días, por lo que estamos muy contentos». Aunque tampoco oculta cierto temor a que cambie el tiempo...
cerrados. En el otro lado de la balanza están los que aún no han abierto, como Roberto Harina, gerente del Colmadito. «No lo hemos hecho porque se había hablado en una reunión con el resto de hosteleros de la Asociación de esperar, así que he aprovechado para pintar y arreglar ciertas cosas del local. En mi caso abriré este lunes y la idea es sacar a los cinco empleados que tengo del ERTE».
Las terrazas están siendo el primer salvavidas de una hostelería que estaba en el coma.

Varios negocios ya han solicitado el sello ‘Hostelería Segura’

La Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Valladolid se ha sumado a un proyecto de Hostelería España que acredita a los establecimientos que cumplen con los requisitos de seguridad y confianza frente al Covid-19. «Cuenta con las medidas aprobadas por el Ministerio de Sanidad y tiene como finalidad devolver la confianza a los clientes y ofrecer un servicio completo de formación y asesoramiento en materias de seguridad y reactivación a los negocios», se señala desde la Apehva que ya ha recibido varias solicitudes de negocios de Valladolid para obtener el sello que busca dar confianza a clientes y trabajadores.