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Rafael Monje

DE SIETE EN SIETE

Rafael Monje

Periodista


Fitur con destino a las urnas

23/01/2022

La 42 edición de la Feria Internacional de Turismo (Fitur) no es una edición cualquiera. Es mucho más que eso. Y no sólo por el escenario sanitario en el que se celebra, con la sexta ola del coronavirus haciendo de las suyas, sino porque está siendo un celebérrimo escaparate electoral en el que, lógicamente, Castilla y León es parada obligatoria para dirigentes de todo color político. En dos días ya lo hemos podido comprobar, pero este viernes el candidato a la reelección de la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, acudió especialmente escoltado por un séquito de cargos públicos de la Comunidad jamás visto. Toca ver y, sobre todo, dejarse ver, que diría el clásico. Antes, por el stand de la región ya ha estado en plan tendero de barrio el candidato de Ciudadanos, Francisco Igea, acompañado por la presidenta del partido naranja, Inés Arrimadas, todo un síntoma más de que el complejo momento que atraviesa el sector turístico es más que nunca la excusa perfecta para protagonizar fotografías de prensa, espacios radiofónicos y salir en las televisiones, que de eso se trata fundamentalmente. Y no crean que ahí se quedará el paseíllo, porque raro me resultaría que no haga lo propio el candidato a la Junta por el PSOE de Castilla y León, Luis Tudanca, arropado por el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de varios ministros y altos cargos del Ejecutivo que lidera. 
Digamos que hasta aquí todo entra dentro del conocido manual en época electoral, donde los espacios concurridos y llenos de medios de comunicación son mucho más efectivos que 25 mítines seguidos. O sea, que tampoco es cuestión de rasgarse las vestiduras por este uso político a cara descubierta (es decir, por la imprescindible mascarilla) de una feria que atrae a miles de profesionales y de público en general. 
Aunque sea por la convocatoria anticipada de comicios autonómicos en Castilla y León, el mejor destino de interior de España no había salido en tantos titulares y aperturas de telediario como hasta ahora. Por un lado, es triste que sea esa la principal razón por la que el stand de la Comunidad salga hasta en la sopa, un espacio promocional que huele más a urna de cristal que a montaña y valle bucólico. Pero, por otro, hay que reconocer que desde el anuncio de disolución de las Cortes regionales y el prematuro fin de la legislatura ha otorgado un altavoz inusual a un territorio periodísticamente anodino, donde lo máximo que ocurría era saber las andanzas palaciegas de los cortesanos. Eso ya pertenece a la historia, porque ahora el Bocyl puede ser toda una caja de sorpresas, al que ya solo le harían falta la estampación de fotografías para certificar la nueva cara de la Comunidad. 
Mientras, acostúmbrese a un Fitur diferente, donde confluye el deseo de reactivación del turismo nacional e internacional con la venta directa de mensajes políticos que nos recuerda lo poco que resta ya para depositar la papeleta y decidir el rumbo político de Castilla y León.