Más de la mitad de los pueblos ya tiene menos de 20 niños

R.G.R
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La despoblación ya ocasiona que trece localidades no tengan niños censados y en once solo viva un menor. Arroyo, Laguna y Medina, los municipios más 'jóvenes'

En Berceruelo, el cartel caído en la zona de juegos anuncia la ausencia de menores. - Foto: Jonathan Tajes

El efecto de la despoblación continúa haciendo mella con el paso de los años. Los pueblos languidecen y ven cómo los jóvenes en edad de crear una familia se marchan del pueblo en busca de nuevas oportunidades laborales. La falta de un tejido empresarial en el medio rural vallisoletano y la carencia de algunos servicios básicos como internet continúan ocasionando un envejecimiento en la población con un cariz irreversible.   
Tanto es así que los últimos datos hechos públicos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) ponen de manifiesto que ya son trece las localidades que no tienen censado ningún menor de 14 años. 
Castrobol, Almenara del Adaja, Velliza, Villasexmir..., son solo algunos ejemplos de esta situación. Sus vecinos lo tienen claro. El futuro de estas localidades tiene un recorrido corto y no ven una solución que pueda revertir la situación después de tantos años de. Moraleja de las Panaderas es un pequeño pueblo de la comarca de Medina del Campo que ha visto como la lejanía con la capital y la falta de oportunidades para las parejas jóvenes iba dejando al pueblo sin vecinos. Son unos 40 habitantes. Aguasal está todavía en peor situación. «Somos pocos más de 20 y viviendo aún menos», recuerda su alcalde, José Nieto . Los niños hace mucho tiempo que dejaron de correr por sus calles y tan solo en verano regresa alguno. 
Una vecina de Velliza, junto a la bici de su nieto. Una vecina de Velliza, junto a la bici de su nieto. - Foto: Jonathan TajesSon muchos los pueblos de la provincia que viven una situación similar. Tan solo un niño en toda la localidad, dos o tres. No más. Los datos indican que más de la mitad de las localidades de la provincia tienen menos de 20 menores de 14 años censados y, en algunos casos, ni siquiera todos residen. 
Pueblos donde solo se puede ver a un niño en el pueblo. Es el caso de Marzales, donde solo reside la pequeña Vera, de dos años de edad. Sale a tomar el sol al parque junto a la iglesia, con su madre, Patricia. Aprovechan los últimos días antes del inicio del colegio en el pueblo. Realmente, aunque están censados en Marzales, residen en Tordesillas. Debido a la situación de pandemia y por temor a contraer la enfermedad se han trasladado a vivir a casa de los abuelos, en Marzales, donde es mucho más difícil cruzarse con alguien y mantener contactos estrechos debido a la escasez de vecinos. «Salimos al parque muchos días, pero esta semana que arrancan las clases nos volvemos para Tordesillas, que es donde vivimos», reconoce Patricia. Tiene otro hijo, Hugo de siete años, que se ha mantenido todo el verano en la Villa del Tratado. 
Patricia y su hija Vera salen al parque infantil. Son los únicos que lo usan. Pasan parte de las tardes jugando las dos con un andador y los columpios. No hay más niños con los que relacionarse. «Aquí normalmente nunca hay niños salvo en algunos momentos puntuales del año. Solo estamos viviendo unos 14 en invierno», relata un vecino mientras cava los tomates de su huerto. «La niña va a la guardería a Tordesillas, pero este año no irá al final. Es muy complicado vivir en un pueblo como este, no hay servicios», lamenta Patricia.
Patricia, juega con su hija Vera en Marzales. Patricia, juega con su hija Vera en Marzales. - Foto: Jonathan TajesAlgunos municipios hace mucho tiempo que no ven un niño correr por sus calles o plazas. Berceruelo es uno de esos pueblos. 40 vecinos. Ningún niño. Solo Abel Martínez acude de vez en cuando con sus hijos Dario y Guzmán, de cuatro y un año y medio. Pero lo hace para ver a un amigo. Solo está un rato y se marcha. Uno podría estar tardes enteras paseando por el pueblo que no verían a ningún menor. Bueno... Casi no vería a nadie. Practicamente, la situación no cambia ni durante los meses de verano. 
El parque de juegos para los más pequeños del pueblo es nuevo. Está ubicado justo al lado de la Casa Consistorial. Es un espacio reducido con un columpio y cuerdas para que los menores puedan jugar. Hay un cartel con la palabra ‘Disfrútenlo’ en el suelo, caído. Es como una señal de que realmente ha ocurrido en el pueblo. Una zona de juegos sin niños. 
En Velliza son dos los niños que residen, aunque el INE recoge que ninguno de ellos está censado. En verano el aspecto del pueblo cambia de forma radical. Llegan de todas las partes del país. Madrileños, vascos, de la capital vallisoletana... Llegan los denominados ‘forasteros’ y el pueblo cobra vida de nuevo. Las bicis se dejan aparcadas en cualquier lugar y las calles cobran vida de nuevo. Per es tan solo un espejismo, ya que cuando llega el mes de septiembre y comienzan las clases se impone la realidad y de nuevo las calles permanecen vacías. 
Más de la mitad de los pueblos ya tiene menos de 20 niñosMás de la mitad de los pueblos ya tiene menos de 20 niños - Foto: Jonathan TajesLa ‘vuelta al cole’ de esta semana no se ha notado en muchos de estos pueblos, que cerraron sus aulas hace mucho tiempo. Este año no se ha producido ningún cierre y se han mantenido los mismos colegios que el pasado curso. 2.135 aulas, entre la educación pública, concertada y la privada. El curso pasado se perdieron aulas en los colegios de Becilla de Valderaduey, El Carpio, Pedrajas de San Esteban y Peñafiel, aunque también se cerraron cuatro en la capital como consecuencia de la caída de la natalidad.       
área metropolitana. Por el contrario, los pueblos del alfoz de Valladolid son los que más niños entre cero y catorce años tienen en sus censos. La población joven se concentra en este área, ya que 13.842 menores viven en alguno de estos municipios. Medina del Campo, Laguna de Duero y Arroyo de la Encomienda son las tres localidades con mayor número de niños de  toda la provincia. En Valladolid residen 37. 442. 


El carrito de Vera, en Marzales.
El carrito de Vera, en Marzales. - Foto: Jonathan Tajes