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Julio Valdeón

A QUEMARROPA

Julio Valdeón

Periodista


Políticas víricas

07/01/2022

Llegamos a 2022 sin saber si ni siquiera hemos abandonado 2020. Son casi dos años convocados en uno. Crecidos al costado de la declaración de pandemia por la OMS. Prolongados con millones de muertos, confinamientos, Ucis saturadas, negocios arrasados y ruina económica. Castilla y León sumará a la prolongación de 2020 unas elecciones autonómicas que marcarán la destrucción del espacio liberal de Ciudadanos y la consagración de la filoxera voxémica, superación populista del PP por el lado nacionalista y curil igual que Podemos supuso la superación del PSOE por el flanco populista y de IU mediante una mutación que oscila entre el peronismo kitsch, el oportunismo queer y la sumisión antinatura a los patógenos localistas. Que el presidente de la Junta detonara la bomba electoral mientras su socio estaba en prime time radiofónico nos revela hasta qué punto las grandes decisiones del pasado, como la audaz reacción de Ayuso ante el chantaje de sus socios, se transforma con facilidad extrema en farsa cainita. En cuanto a la gran pestilencia, toca reiterar que si bien los años convencionales tienen 365 días, los años del virus, años de la peste, duran y prolongan su imperio lo que aguante la epidemia, estragando el censo y los bolsillos, engordando los camposantos y dando de comer cucharadas de miedo a unos ciudadanos que no son ni distintos ni más listos que los campesinos europeos del siglo XIV. Del Covid-19 no saldríamos mejores, como pronosticaron los cursis. Tampoco provocaría la caída del sistema o el colapso del capitalismo, por mucho que predicaran la caída los ensayistas mejor pagados y los conferenciantes acostumbrados a firmar miles de libros. Todo lo más vemos las primeras señales de una tregua que pudiera ser definitiva a medida que el virus, más contagioso, menos letal, muta para acomodarse de forma permanente al paisaje común, igual que hicieron antes otros virus, incluida la gripe. Lástima que el final del imperio del Covid no tenga su correlato en la inauguración de unos usos políticos menos víricos.