PLAZA MAYOR

Maite Rodríguez Iglesias

Periodista


Vacaciones confinados

08/08/2020

Lo estamos consiguiendo. Entre todos, unos más que otros, pero el trabajo conjunto que estamos haciendo como sociedad para volver a acabar confinados es digno de estudio. El alivio que supuso el fin del estado de alarma cuando recuperamos el ejercicio, limitado, de nuestros derechos individuales ha derivado en el olvido, casi general, de nuestros deberes individuales. Podemos buscar todas las excusas que se nos ocurran y, por supuesto, nos esforzamos en encontrar responsables, y señalarlos, de las conductas incívicas. Pero con eso no luchamos contra un virus que ha venido para quedarse y para cambiar, aunque todavía no lo hayamos asumido, nuestra forma de vida.
Los brotes se multiplican en la provincia de Valladolid. Esta semana ha sido un suma y sigue porque algunos no son fáciles de controlar. Las fuerzas de seguridad y las autoridades sanitarias pueden duplicar o triplicar su trabajo;los rastreadores pueden hacer mil llamadas, pero está claro que si no mantenemos una vida social limitada, incluidas las reuniones familiares y de amigos, que tanto nos gustan, los contagios continuarán. Un mínimo descuido basta para que una barbacoa o una comunión acabe en brote. No se trata de ser alarmista, pero sí realista. Esta pandemia no ha sido un mal sueño, no hará por mutis por el foro y ya no sabremos de ella. Y, no, el calor no ha sido el arma eficiente que se sospechaba que iba a permitir que pudiésemos disfrutar de las vacaciones y en septiembre se abriera una nueva etapa.
La sociedad tiene suficiente información aunque lamentablemente muchos sigan jugando al teléfono escacharrado y prefieran culpar al mensajero de los males que acechan. Los medios de información están realizando un importante trabajo para mantener a la población informada, aunque ahora el enfado por los confinamientos se vuelvan contra ellos porque los vecinos entienden que los estigmatizan. Nada más alejado de la realidad. La información contrastada y verificada no estigmatiza, sí que lo hacen los rumores, bulos y malinterpretaciones que proliferan sin control. Los datos están ahí y se publican para que la población actúe en consonancia a la situación, sin alarmismo, pero con conocimiento para poder tomar decisiones razonadas y razonables. Nadie quiere pasar el verano confinado, pero tampoco el otoño ni el invierno.