Un cuarto de siglo al servicio de los vecinos

R. Gris
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Once alcaldes han cumplido este verano 25 años al frente de sus consistorios. Casi media vida peleando para dotar de mejores servicios a sus pueblos. Lo peor ha sido vivir el fallecimiento de algún concejal y, lo mejor, ver proyectos cumplidos

Alberto de Paz (2i), alcalde de Villavicencio de los Caballeros, es uno de los que cumple 25 años en el cargo. - Foto: El Día

Media vida. Once alcaldes de la provincia han cumplido este año 25  al frente de sus respectivos consistorios. Un cuarto de siglo al servicio de sus vecinos, con amarguras y alegrías e intentando mantener la misma ilusión que al comienzo de sus andaduras en el mundo de la política. Todos ellos tienen más arrugas en la frente y peinan más canas que cuando cogieron el bastón de mando por primera vez, allá en el año 1995. Pero mantienen intacta la férrea voluntad de conseguir nuevos proyectos e iniciativas para sus municipios. 
Todos confiesan que ni por un solo momento pensaron que podían estar durante tanto tiempo en el cargo. Unos llegaron por vocación, otros porque les ‘obligaron’ los amigos del pueblo, otros por cambiar las cosas, y alguno incluso porque fue a vivir al pueblo en la década de sus treinta y, al final, se animó de la mano de un antiguo regidor. Todos mantienen una tónica común. Han puesto los intereses de su pueblo por encima de los suyos propios. Han trabajado para el pueblo, en la mayor parte de las ocasiones sin una retribución económica más allá de una compensación de unos pocos euros. 
Ha habido sinsabores en todos estos años, proyectos que se han quedado en el tintero, incluso amigos de corporación que han perdido la vida durante este tiempo. Sin embargo, a pesar de estas circunstancias y tras un cuarto de siglo al frente de los consistorios, manifiestan que volverían a hacerlo. Si pudieran volver y hacer un viaje en el tiempo a los momentos previos a presentarse como alcaldes por primera vez, sabiendo lo que saben hoy, lo tienen claro. Volverían a dar el paso. Vivirían de nuevo todo lo pasado por el bien de sus pueblos. 
Son los regidores de Monasterio de la Vega (Victorino Martínez), Santervás de Campos (Santiago Baeza), San Miguel del Arroyo (José Arenal Velasco), San Llorente del Valle (Ángel Granado), Valoria la Buena (Javier Calvo), Vega de Ruiponce (Cayetano Agustín), Villacarralón (Teógenes Hernández), Villagómez la Nueva ( Joaquín Vega), Barcial de la Loma (Mariano Carbajo), Villavicencio de los Caballeros (Alberto de Paz), y Tiedra (Nunilo Gato).
El alcalde de Santervás de Campos empezó con 34 años junto con un grupo de amigos, que tenían ganas de cambiar las cosas. Formaron un partido independiente, ni siquiera pertenecía al PP como ahora. Recuerda que las cosas han cambiado mucho. «Mi primer presupuesto fue de unos 30.000 euros y ahora tenemos unos 230.000». «Nos presentamos porque nos dijeron que si no lo hacíamos desaparecía el pueblo. Hubo tres alcaldes antes que yo cuando terminó la dictadura».
El regidor de Valoria la Buena se muestra orgulloso por los logros y la transformación que ha vivido el pueblo en todos estos años. Se presentó por primera vez cuando tan solo tenían 26 años. «Era un niño con mi traje azul», recuerda mientras sonríe. Da las gracias a todos los vecinos por mostrarle su confianza durante todos estos mandatos consecutivos y también se acuerda de los concejales que han estado trabajando a su lado durante todo este tiempo. 
El regidor de Barcial de la Loma recuerda la muerte de su compañero de partido y concejal David Fernández, fallecido con poco más de 23 años. «Ha sido lo peor que he vivido en estos 25 años». Mariano  Carbajo no es natural de Barcial, sino que llegó a los 33 años después de haber estado trabajando en Aranjuez. «Mi mujer es de aquí y después de estar fuera decidimos venir a trabajar las tierras y hemos hecho nuestra vida en el pueblo. Aquí hemos criado a nuestros hijos». Tan solo nueve años después de su llegada ya era alcalde. «Lo malo llega cuando ves que tú te estás matando y algunos vecinos no se implican». Recuerda el conflicto que hubo en el pueblo con la instalación de la antena de telefonía y el daño que ha hecho el efecto de la despoblación, pero mira hacia atrás con un claro talante positivo. «Hemos conseguido bastantes cosas también». ¿Su secreto? Mantenerse siempre con el mismo secretario. «He tenido mucha suerte en eso, la verdad. Empezó conmigo y siempre nos hemos entendido muy bien». 
Su compañero de Villavicencio de los Caballeros lleva 25 años como alcalde, pero además  estuvo otros ocho como concejal. 33 en total. Tiene 57. Es decir, más de media vida dentro del Ayuntamiento. «Llegue de la mano del anterior alcalde. Juan Ignacio Álvarez. «Lo peor llega por las relaciones y los engaños que se puedan producir con los vecinos. Son evitables». Resalta entre todos el proyecto de construcción de la residencia de ancianos. «Los mayores de nuestro pueblo ahora no tienen que irse sus últimos años, sino que se pueden quedar aquí». Es un centro con 58 plazas que permitirá a los vecinos pasar sus últimos años en el pueblo. «Ha dado trabajo también y ha sido una gran satisfacción». 
El regidor de San Miguel del Arroyo empezó porque nadie en el pueblo se presentó en la primera convocatoria de las elecciones. «No lo quería nadie y yo me aventuré a hacerlo». Como le ocurre al resto de regidores en ningún momento pensó en estar tanto tiempo. «Ni siquiera pensaba que iba a estar los cuatro primeros años», bromea. «Pero una vez que llegas hasta los ocho primeros luego ya viene todo seguido». 
¿Un nuevo mandato?

Este regidor destaca solo el enfrentamientos con algunos vecinos en alguna situación determinada como los únicos momentos malos  que ha tenido en todo su recorrido. Ya no queda  nadie en el Ayuntamiento de los que empezaron con él. «Ahora, solo somos tres porque hemos bajado en el número de habitantes, pero ya solo resto yo». Pero tal vez este no sea su último mandato, ya que no descarta volver a presentarse. «Lo pensaré los dos últimos meses de mandato».