CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


La ausencia del Rey

26/09/2020

El presidente del Consejo General del Poder Judicial, además de expresar su “enorme pesar” por la ausencia del Rey en el acto de entrega de despachos a los nuevos jueces, y expresar también su agradecimiento por el permanente apoyo de la Corona al mundo de la Justicia, fue más allá en su discurso de clausura cundo se refirió a “ nuestro firme deseo de que Su Majestad el Rey pueda seguir alentando con su presencia en Barcelona a los nuevos jueces".

Hubo ausencias importantes en la ceremonia, la más significativa la del Presidente del Tribunal Constitucional, con una excusa de agenda que todo el mundo interpretó como lo que aparentemente era, y desde luego no desmintió: su rechazo al veto que había puesto Moncloa a la presencia del Rey en uno de los actos más importantes de la Justicia con mayúscula, la entrada de nuevos profesionales para formar parte de uno de los poderes del Estado que, en este momento, tiene sobre su cabeza la espada de Damocles de perder su independencia. Perderla ante un Ejecutivo que en los últimos meses ha interferido abiertamente en algunas de sus decisiones a través de la Abogacía General del Estado y sobre todo de una Fiscal General que sigue clamando por su corrección profesional, pero son múltiples y notables los ejemplos de interferencias en el trabajo de fiscales que quieren ejercer su trabajo sin intromisiones políticas.

Lesmes explicó los vínculos de la Corona con la Judicatura desde la Constitución de 1812, así como el deseo de que en próximas ocasiones puedan contar en ese acto con la presencia del Rey. Cumplió con creces el compromiso de la Comisión Permanente del CGPJ, que rechazó la redacción de un comunicado y prefirió expresar a través del presidente, y en la propia ceremonia, su opinión sobre el veto del gobierno. Veto que ha provocado una incomodidad prácticamente generalizada en el mundo de la Justicia, y que va a tener importantes repercusiones políticas porque se trata de un veto nunca visto hasta ahora, con un gobierno que hace suyas las reivindicaciones republicanas de Podemos e impide que el Rey que acuda a un acto al que asistió siempre. Era además un acto relevante para los catalanes que se sienten españoles a pesar de los problemas que eso conlleva en una región presidida por independentistas que se toman la Justicia a título de inventario.

A Pedro Sánchez le tiene sin cuidado el descrédito que supone para su gobierno poner controles a la agenda del Rey. Descrédito dentro de España –con las excepciones de siempre-y también fuera, donde destacados medios han recogido un hecho que abunda en la idea ya generalizada de que el gobierno de Sánchez ha apostado por una deriva peligrosa: la peor gestión sanitaria y económica en Europa, y la inconcebible falta de respeto del gobierno a las instituciones del Estado. Una actitud que hasta ahora solo eran propias de repúblicas bananeras latinoamericanas.



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