Valladolid apuesta por el arte urbano

M. Rodríguez
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La segunda edición de 'Distrito Vertical' decora seis medianeras de edificios residenciales. Esta iniciativa combina la mejora de espacios urbanos y la apuesta por sacar el arte a la calle y convertirlo en atractivo turístico

Una de las medianeras decoradas. - Foto: Jonathan Tajes

Los borrones que suponen muchas medianeras de edificios residenciales se están sustituyendo en la capital por creaciones llenas de color de varios artistas urbanos. El proyecto Distrito Vertical, que se puso en marcha durante el año pasado, está en pleno desarrollo de su segunda convocatoria con seis nuevos murales. Los resultados saltan a la vista o mas bien impactan a los transeúntes y vecinos en calles como Manteria, Porvenir, Costa Dorada o Montaña.
Estas intervenciones, que son una práctica habitual en muchas capitales europeas, se han ido introduciendo en Valladolid paulatinamente. Las primeras propuestas se empezaron a realizar en los muros y paredes del entorno de Pisuerga en 2016. Los resultados animaron a la Concejalía de Cultura y Turismo a ampliar un proyecto que, entre 2016 y 2018, se desarrolló mediante convocatorias públicas municipales, con un jurado especializado que elegía entre las propuestas presentadas por artistas individuales o entidades sin ánimo de lucro. 
El paso definitivo se dio el año pasado cuando se firmó un convenio de colaboración con la asociación especializada en arte urbano Andén 47 (organizadores, entre otras iniciativas del Festival Faro Urbano) para desarrollar el proyecto bautizado como Distrito vertical. La subvención municipal para ejecutarlo es de 50.000 euros anuales y se desarrollará durante cuatro años. Además, las convocatorias se han abierto a las comunidades de vecinos, para que sean ellos los que soliciten que se intervenga para mejorar la estética de su medianera. En las bases del proyecto se especifica que los vecinos del edificio a intervenir propondrán ideas y temas que les gustaría ver reflejados en el mural, como por ejemplo cuestiones que hagan referencia a la identidad del barrio, memorias de personas relevantes de ese barrio u otras preferencias. Una temática que la organización trasladó a los artistas de esta segunda edición para que las utilice como inspiración a la hora de plantear el diseño del mural. «Con ello el artista realizará un boceto siempre bajo su estilo y diseño propio, incorporando las ideas lanzadas por los vecinos en la medida en que él considere», explica Juan Manuel Pardo, de Andén 47. Aunque también se matiza que no se trata de realizar «encargos a medida» y se reitera que es un proyecto público. «Se da cabida a la libertad creativa de los artistas y se pretende que la ciudadanía también se implique mediante este proceso de aportación de ideas», reiteran en la convocatoria.
Para evitar polémicas y asegurar la «neutralidad política, ideológica y cultural», la comisión artística del proyecto se encarga de velar de que no se realicen diseños «que puedan ir en contra o atentar contra la legalidad ni contra los derechos de las personas, haciendo especial énfasis en los de las minorías». De hecho, el comité se reserva el derecho a descalificar las propuestas que puedan incluir expresiones soeces o insultos, así como conceptos de índole machista, xenófoba o ir en contra de algún grupo social, étnico o minoría.
Ciudad amable

Este proyecto de revitalización urbana no solo tiene como objetivo principal embellecer muros y medianeras de los edificios o sacar el arte de los museos a la calle. La intervención busca crear «una ciudad más bonita y amable», incrementar el atractivo turístico de Valladolid, pero también apoyar al arte urbano y a los artistas locales.
De hecho, fuentes municipales apuntan que la Oficina de Turismo se plantea incluso la opción de, en un futuro cuando el número de medianeras decoradas sea más amplio, organizar una ruta para dar a conocer estos lugares, que están repartidos en distintos barrios.
Artistas

Y uno de los mejores reclamos de este arte urbano es una obra que se puede apreciar en la calle Mantería, en una pared lateral de un edificio a la altura del número 8 y en otra fachada lateral en la esquina con la calle Simón Aranda, realizada por Borondo. Este es uno de los artistas urbanos más reconocidos a nivel internacional, vallisoletano de nacimiento pero que actualmente reside en Segovia. 
En esta segunda edición, que actualmente está en marcha, ya se han ejecutado las intervenciones del artista Diego Vicente, en la calle Porvenir, 20; de Tanquen, en Costa Dora, 4 y de Amparito, en Montaña, 5. Y Corte está trabajando actualmente en Tierra de Campos. «Con la covid-19 se suspendió el trabajo grupal. Y ahora cada artista interviene una medianera a la semana», detalla Pardo.
Cada artista recibe 1.500 euros en concepto de caché pero, además, los trabajos optan a varios premios económicos de entre?500 euros al€ premio asignado por artistas de la edición piloto, 300€euros por el premio asignado por Distrito Vertical y otros 300€ por el premio asignado por Ayuntamiento y por el de los vecinos.
Otro de los murales está en el barrio de San Pedro Regalado y es obra del madrileño DosJotas. La intervención en una de las paredes del complejo deportivo del barrio se basa en la iconografía futbolística.En la primera fase del proyecto también se pintó ‘El bailarín y la bailarina’ en la fachada del centro cívico Bailarín Vicente Escudero, ubicado en Los Vadillos, por el artista local Javier Carrera, y el mural de un rostro femenino, obra del onubense Adrián Pérez, más conocido como Man-o-Matic, en otra medianera de la calle Mantería, visible desde la Plaza de España.