La suite para disfrutar y hacer disfrutar

M.B.
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«Uno de los secretos de este plato es que se hace en sala», señala Emilio Martín

La suite para disfrutar y hacer disfrutar - Foto: TEO SANCHO

Ubicado en las antiguas caballerizas de la Casa Palacio del Marqués de Castromonte, Suite 22 podría ser perfectamente esa habitación de un hotel que uno selecciona para pasar una temporada en él. Su idea es disfrutar y hacer disfrutar a los que se acercan hasta este establecimiento de la calle Fray Luis de León. Abrió sus puertas en noviembre de 2011 de la mano de empresarios del sector y desde entonces ha tratado de buscar la innovación desde el respeto al sabor del producto. 
«El nombre tiene dos partes. Por un lado, el número en el que nos situamos, en el 22 de la calle; y por otra, buscamos la analogía con esa habitación de un hotel que seleccionas para hacer vida dentro. Esa es la idea, disfrutar de la habitación», resume y corrobora Emilio Martín, uno de los encargados de crear en su cocina, junto a Jesús Barbado y Sheila García.
En Suite 22 llegó primero el local: «Hemos mantenido la estructura original». Así, nada más entrar se puede observar el techo original del edificio, una bóveda a la que se le ha dado un toque de iluminación baja que, junto a un moderno mobiliario decapado en blanco, «aportan un toque contemporáneo y la calidez necesaria para que nuestros clientes se sientan como en casa». Luego el concepto que buscaban para el negocio: «La idea nació en un momento en el que la gente se peleaba por los precios, las comidas... nosotros buscamos que se disfrute, sin horario, sin doblar mesas o turnos... así cada comensal puede estar dos horas o lo que necesite para comer».
Su gastronomía se apoya en el producto. Cada temporada, normalmente en coincidencia con el cambio de estación, renuevan su carta. Aunque el objetivo o mejor dicho el concepto va más allá: «No podemos hablar de cocina de autor, porque suena demasiado presuntuoso. Mejor decimos que hacemos lo que nos da la gana, intentamos plasmar lo que nos gusta y lo que nos gustaría comer en otros sitios en nuestro restaurante». Emilio recuerda una frase que ya dijo Teo Rodríguez, de Trasto Restaurante, en esta misma sección: «Hay dos tipos de cocina, la buena y la mala. Y tratamos de llegar a la buena».
Además del servicio de carta, cuentan con dos menús, el tradicional por 30 euros; y el desgustación, por 45... aunque la media del precio suele rondar los 35, «siempre dependiendo del vino». Porque para Emilio, Chuchi y Sheila el vino es fundamental: «Con una carta coherente. Es decir, somos un restaurante pequeño, una pequeña familia... entonces también tenemos una pequeña carta de vinos».
Sus platos y sus menús llegan de viajes, de pruebas y de muchos amigos. «No nos dedicamos a la cocina, vivimos la profesión», apunta Emilio, que reconoce que su vida gira entorno al trabajo, seleccionando lo que les gusta para después afinarlo en su carta. Solo cierran domingos por la tarde y los lunes, y cuentan con un local para unos 35-40 comensales.
«Hemos conseguido que de un defecto salga una virtud», aclara sobre su ubicación: «La calle es céntrica pero no es de paso. Y lo más bonito es que el cliente que viene es porque quiere venir. El 90% es clientela fidelizada y sobre el 70% cuando entran nos dicen que les pongamos lo que queramos».
Emilio empezó en cocina con la apertura de Suite 22; Chuchi lleva siete años a su lado tras dos en Ibiza; y Sheila acumula dos años y medio en la cocina, logrando en 2018 el premio a la mejor cocinera de Castilla y León. Juntos consiguieron este año alzarse con el pincho de oro con ‘Contradicción’ (buñuelo colombiano de sopas de ajo) en el XXI Concurso Provincial de Pinchos de Valladolid.
La temporada de setas está a punto de comenzar y en Suite 22 ya están preparando las sorpresas para este año con su leitmotiv, ‘lo que hacemos es lo que nos gusta’.