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La quinta ola busca su techo al mayor ritmo de la pandemia

A. G. Mozo
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Los contagios diarios se estabilizan en la franja de los 400 casos y la incidencia semanal empieza a frenarse, a la espera de la contención de la quincenal, que ha experimentado en lo que va de julio un rebrote más severo que el de la tercera ola

Gente en terrazas de la calle Claudio Moyano. - Foto: Jonathan Tajes

La quinta ola, la que empezó siendo apodada como la ‘ola joven’, busca estos días su techo en Valladolid, tras acumular en medio mes cerca de 4.000 nuevos positivos covid, un millar más que la suma de todo lo que se registró en mayo y junio. Más de la mitad son esos jóvenes y adolescentes que impulsaron esta nueva fase pandémica, pero con el virus en transmisión comunitaria, los contagios se han extendido por otros grupos etarios y han activado todas las alarmas, con vacunados hospitalizados y una incidencia acumulada que superará en los próximos días los 800 positivos por 100.000 habitantes en la provincia.

Los últimos datos apunta a que el techo podría estar en esa cifra, cerca de la mitad de los 1.534 que se llegaron a anotar en la tercera ola y lejos todavía de los 1.077 de la segunda, claro que en ninguna de esas dos fases habían empezado a entrar en la ecuación las vacunas y la provincia cuenta ya con un 53% de personas con las dos dosis y un 63% con al menos una. El propio vicepresidente y portavoz de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea, reconocía este jueves que «la quinta ola, sin la vacuna, sería el apocalipsis»,  por lo que defendió que «hay que hacer una llamada a la responsabilidad», sin que eso se tenga que traducir en «transmitir desesperanza».

Igea tildaba de «vertiginosa» la velocidad de crecimiento de esta quinta ola, que está siendo la más intensa de toda la pandemia, más incluso que lo vivido en la tercera ola, aunque su techo esté más bajo gracias a las vacunas. En el caso de Valladolid, la incidencia ha saltado en 16 días de los 68 casos por 100.000 que se comunicaban el pasado 29 de junio a los 696 de este jueves 15 de julio; diez veces más. Este es un rebrote más severo que el del mes de enero, que necesitó veinte fechas para multiplicar por diez su tasa de IA 14 días.

Una enfermera inyecta una vacuna.Una enfermera inyecta una vacuna. - Foto: ICAL¿ESTABILIZACIÓN?

En cualquier caso, el severo salto que ha dado el coronavirus durante esta primera mitad del mes de julio parece estar entrando ya en una incipiente fase de estabilización. La IA semanal ya ha empezado a frenarse y ya solo parece una cuestión de días que se inicie la etapa de contención de la incidencia quincenal para ver de qué modo se produce el descenso de esta quinta ola, a la que Castilla y León ha optado por enfrentarse solo con medidas de contención ‘quirúrgicas’ en el ocio nocturno, sin cierres ni toques de queda, como sí han hecho otras comunidades autónomas. Un simple paso atrás en la desescalada supondría volver al nivel 2 del ‘semáforo’, que, más allá de la reducción de los aforos, volvería a cerrar las barras de todos los bares, no solo de las discotecas y pubs, como ahora.

Una tenue estabilización que ya se empieza a apreciar en el dato de los contagios diarios que deja la provincia, anclado aparentemente en la franja de los 350-400 casos, aunque a la espera de comprobar si empiezan a dar resultado todas las restricciones impuestas hace una semana al ocio nocturno.

Ese elevado ritmo de positivos que deja la primera mitad de julio contrasta radicalmente con esos 45-55 contagios diarios que dejaba la primera quincena de junio y aún más con los 30-40 que se daban en el mismo rango de fechas de mayo, cuando todavía había estado de alarma.

A pesar de ello, los hospitales de Valladolid van resistiendo el envite de esta quinta ola después de que se duplicase inicialmente el número de ingresados en el Clínicio, el Río Hortega y el Comarcal de Medina del Campo. En la última semana, solo se ha incrementado ya en un 20%, al pasar de los 36 covid (siete de ellos en UCI) con que se llegó al según fin de semana de julio, a los 43 de éste (ocho en las unidades de críticos).

LA MORTALIDAD NO SUBE

Junto a ello, el otro dato positivo que deja la quinta ola es el de la mortalidad, que no se ha incrementado a lomos del fuerte repunte de los contagios. En lo que va de julio solo se han contabilizado dos fallecimientos por covid-19 en los hospitales de la provincia, a una media de uno a la semana. En todo junio, la cosa se fue a 15 decesos con coronavirus (uno cada dos días) y en mayo, se quedó en 13.