Una alfombra roja... y blanca

Agencias
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Los tonos inmaculados dominan los diseños en la ceremonia de Málaga, donde las apuestas arriesgadas vuelven a brillar

Málaga se viste de gala para los Goya - Foto: JORGE ZAPATA

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Málaga se viste de gala para los Goya

Dicen que el negro nunca falla en una celebración nocturna. Sin embargo, anoche su antagonista, el blanco, fue el gran protagonista en la alfombra roja de la 34 edición de los Goya, celebrada en Málaga.
Este tono impoluto ya ha teñido la pasarela del cine en otras ocasiones, pero ayer destacó por encima de los demás. No solo entre las mujeres, también en varios trajes masculinos.
El siempre sorprendente Eduardo Casanova fue, con un esmoquin con capa, el buque insignia entre los hombres, que, aunque en su mayoría optaron por el clásico negro y el azul para su vestimenta, tuvo varios seguidores, como Fran Perea, que combinó una chaqueta blanca con un pantalón oscuro.
Entre ellas, Paz Vega, Anna Castillo -con una apertura de infarto en la pierna- o la presentadora de la gala, Silvia Abril, fueron algunas de las más destacadas.
También las hijas de la gran ausente de la noche -Pepa Flores, Goya de Honor-, optaron por vaporosos vestidos blancos, en una gala en la que no faltaron tejidos ligeros y grandes volúmenes.
Penélope Cruz se salió de esa tónica general y apostó por un diseño de Ralph&Russo con mucha pedrería, en tonos lila.
También la modelo Nieves Álvarez optó por tonos diferentes, en este caso un vestido de Alberta Ferretti en verde esmeralda con el que, una vez más, consiguió alzarse con uno de los puestos del podio de la elegancia.
Al más puro estilo Audrey Hepburn, Belén Cuesta consiguió con una presencia y un estilo delicado que Pertegaz regrese a la alfombra roja con un vestido, con escote palabra de honor, en crudo y negro, confeccionado en tafeta de seda y una gran lazada en la cintura.
Marta Nieto también apostó por el diseño español, confiando en la costura de Jorge Acuña, que confeccionó para ella un vestido en terciopelo en blanco y negro con escote asimétrico, muy favorecedor.
Belén Rueda volvió a llevar un diseño del granadino Benjamin Friman, en seda natural en tono verde aguamarina, inspirado en el Hollywood de los 50 con una gran cola, sembrando furor. Silvia Abascal, una incondicional de Elie Saab, tampoco decepcionó.
Clásico y preciso, Antonio Banderas acudió vestido con un smoking hecho a medida de la firma Emidio Tucci y su pareja, Nicole Kimpel, lo hizo de Pronovias.
Miguel Ángel Muñoz, muy elegante Dsquared2, y Jose Coronado, de Brooks Brothers, dejaron claro que a cualquier edad la distinción es algo innato.
El profesor de La casa de papel, Álvaro Morte, arriesgó con una chaqueta en tercipelo granate, mientras que el transgresor Óscar Jaenada eligió para la gala un Dior.